Bajo estrictas medidas de seguridad, el símbolo más importante de los Juegos ya comenzó a recorrer la capital Lhasa. Los organizadores esperan que este signo reafirme la unidad nacional

Las autoridades chinas aseguraron haber liberado a más de mil tibetanos detenidos que participaron en las protestas de marzo, dos días después de que Amnistía Internacional pidiera cuenta de ellos y coincidiendo con el paso de la antorcha olímpica por el Tíbet, informa la agencia oficial china, Xinhua.
La antorcha olímpica de Pekín comenzó a recorrer Lhasa, la capital del Tíbet, en una muestra de tres horas que los organizadores esperan reafirme la unidad nacional y hagan a un lado los recuerdos de los desórdenes de hace tres meses.
El relevo de la antorcha comenzó bajo una estricta seguridad en Luobulinka, una plaza tradicional donde el montañista tibetano sostuvo la antorcha en alto. Cerca del mediodía tibetano llegará al alto palacio Potala.
"Estamos convencidos de que el relevo de la antorcha de los Juegos Olímpicos de Pekín en Lhasa inflamará aún más el espíritu patriótico de la gente", dijo el jefe del Partido Comunista de Lhasa, Qin Yizhi, en la ceremonia inaugural, agregando que también ayudaría a "destruir los complots de los seguidores del Dalai Lama".
La policía y soldados rodearon las calles, observando cuidadosamente a los grupos de residentes escogidos para saludar a la antorcha. Grupos de estudiantes de la Universidad de Lhasa ondeaban lienzos olímpicos, la bandera nacional china, así como carteles de la hoz y el martillo del gobernante Partido Comunista.
Para muchos tibetanos exiliados y grupos de derechos humanos, el relevo de la antorcha por Lhasa sirve como recordatorio de la dominante influencia de China.
"Esta decisión provocativa, con la bendición del Comité Olímpico Internacional, podría agravar las tensiones y socavar el frágil proceso para encontrar una solución pacífica de largo plazo para el Tíbet y la región", dijo el director ejecutivo de Derechos Humanos en China, Sharon Hom.
Para algunos chinos, indignados por los disturbios de marzo y las protestas posteriores contra el gobierno de China en el Tíbet que persiguieron el recorrido internacional de la
antorcha, el paso de la misma por Lhasa es un momento de vindicación.
"La antorcha es un símbolo de China y el Tíbet es una parte inseparable de China", dijo Chen Tao, un estudiante chino de etnia han que esperaba el paso de la antorcha.
Baima Chilin, un vicepresidente del gobierno del Tíbet, dijo que los partidarios del Dalai Lama, el líder budista exiliado, querían interferir el paso de la antorcha a través de Lhasa, donde protestas y manifestaciones desafiaron el control de China en marzo. Pero señaló que estaba seguro de que el relevo de la antorcha no sería interferido por protestas y agregó que era un símbolo de la unidad étnica.
"La gente de todos los grupos étnicos en Lhasa saluda a la antorcha olímpica con dicha inconmensurable", dijo el viernes en una conferencia de prensa.
Los anillos de seguridad que rodean a la antorcha son un recordatorio constante de que incluso el gobierno teme que esa dicha no sea universal.
Fuente: Reuters y EFE