El poder bélico del presidente de Venezuela se consolida día tras día. Ahora es el mayor importador de armas de América Latina, siendo Rusia su mayor proveedor

Cuando hay señales cada vez más fuertes de que puede perder posiciones en el escenario del poder regional, además de debilitar su popularidad, el gobierno de Chávez promueve una concentración de poderío policial, militar y bélico que lleva a Venezuela a convertirse en el mayor importador de armas de América Latina y el noveno en el mundo.
No sólo aumentó el presupuesto militar, sino que también reactivó a cientos de miles de milicianos y reservistas para enfrentar una supuesta invasión norteamericana. Asimismo, organiza un cuerpo nacional de policía que tendría poder de intervenir de manera casi ilimitada en los cuerpos policiales locales.
Analistas de seguridad señalan que desde fines del 2004, Chávez desarrolló un plan importante de adquisición de armas, orientado a un conflicto externo aunque pueden ser también para aumentar la capacidad bélica y las tensiones del alto mando militar venezolano.
Ante ello, las altas autoridades militares leales al mandatario endurecen la confrontación dentro de la Fuerza Armada Nacional en un abierto intento por depurar los cuarteles y catalizar la salida de elementos institucionales opuestos a la politización del cuerpo armado en favor de los militares revolucionarios.
Los dos grupos milicianos organizados por el gobierno, el Frente Francisco de Miranda y la Guardia Territorial recibirán una importante inyección de recursos. La partida presupuestaria para la FAN este año ascendió a u$s4.000 M y podría ser mayor por los grandes ingresos que recibe el país con el alza en los precios del petróleo.
Entre 2005 y 2008, el gobierno anunció compras y programas de asistencia militar a países latinoamericanos por unos u$s15.000 millones. Entre otras, el gobierno intentó, secreta e infructuosamente, adquirir un paquete accionario de u$s150 millones de una firma israelí que maneja satélites espía, transacción que ahora se decide en un tribunal federal de Nueva York, según informa el diario La Nación.
La compra de fusiles rusos pasó de u$s71 M entre 2002 y 2004 a más de u$s4.000 millones. Venezuela también compró a Rusia 24 aviones de combate y 35 helicópteros, además de equipamiento y tecnología para instalar una fábrica que en 2010 será capaz de producir unos 30.000 fusiles automáticos anuales.
Este auge armamentista llevó a Venezuela a ocupar el lugar de mayor importador de armamento en América Latina y el noveno en el mundo. Obtuvo el 90% de sus insumos militares de Rusia por un total de u$s1.310 millones, sin incluir los más recientes anuncios de adquisición de submarinos.
Otro proveedor, con u$s41 M en ventas fue China, que debido a las presiones de Washington y otros países suspendió la venta de armamentos a Venezuela.
La carrera armamentista de Chávez ha provocado reacciones en los Estados Unidos que calificaron de inexplicable la gran cantidad de armamento comprada por Venezuela en una región que no es proclive a la guerra.