Las autoridades austríacas afirmaron que "alguien del entorno tiene que haber sabido" que Josef Fritzl tenía cautiva a su hija y a los hijos que tuvo con ella

No hay duda alguien tenía que saber algo acerca de lo que hacía Josef Fritzl- dijo el jefe de la policía criminalística de Austria, Franz Polzer- y del sótano en que abusó y mantuvo encerrada durante 24 años a su hija y a hijos.
Creen que esa persona fue la que informó de manera confidencial a la policía de que el carcelero de 73 años visitaría junto con su hija Elisabeth y sus dos hijos varones a la hija mayor, que se encuentra al borde de la muerte en la clínica de Amstetten.
Otras dudas van saliendo a luz. Por ejemplo, cómo mantenía a las dos familias. Al parecer Fritzl gozaba de una buena posición económica. Tenía seis inmuebles a su nombre repartidos por varias localidades del Estado federado de la Baja Austria: la casa familiar, tres edificios con numerosos apartamentos y locales comerciales, otra casa y un terreno, por un valor estimado de unos 2,2 millones de euros.
Encuentro familiar
El reencuentro entre Elisabeth y el resto de su familia fue asombroso, según los médicos que estuvieron presentes.
"Se reunieron el domingo por la mañana y fue asombroso apreciar con que facilidad los niños se juntaron", dijo en una conferencia de prensa Berthold Kepplinger, director médico de la Clínica Provincial de Baja Austria.