29-04-08 | Mundo

Venezuela, cansada de la arrogancia de los Chávez

Agrandar letraAchicar letraTamaño
Votá 0 votos
El padre del caudillo caribeño es gobernador de Barinas hace casi 10 años pero el descontento ya comenzó a evidenciarse en los mismos actos de gobierno. Se cree que el hermano del bolivariano no ganará las elecciones para suceder a su padre

Venezuela, cansada de la arrogancia de los Chávez

Esta derrota que podría llegar en noviembre sería para el régimen de Hugo Chávez una gran grieta en el poder y en su denominada "revolución socialista".
 
Y es que los habitantes de Barinas ya no quieren a un Chávez como líder de gobierno y así lo están demostrando cuando, por ejemplo, en el último acto de gobierno abandonaron el escenario antes de que Hugo de los Reyes Chávez terminara de hablar.

Según estiman tanto los analistas como los ciudadanos consultados en las calles la arrogancia de la familia es que ha logrado cansar a los venezolanos que ya plantean la necesidad de imponer un cambio.

Y es que las enormes y entorpecedoras caravanas de vehículos; las inversión de millones de dólares en construir una refinería de azúcar que todavía no funciona y millones más en un estadio de fútbol que no se ha terminado, un año después de inaugurarse para la Copa de las Américas, agotaron la paciencia de los venezolanos.

Gehard Cartay, gobernador de Barinas entre 1993 y 1996, dijo que el estado invierte su dinero en secreto y no saca a licitación los grandes proyectos de infraestructura. El salario del gobernador Chávez es secreto, afirmó. "Ya no son la familia pobre de antes", dijo Cartay. "Es difícil ocultar la riqueza en un estado tan pequeño como Barinas".

El legislador, Wilmer Azuaje, lanzó su campaña para gobernador acusando a Chávez padre y a dos de los hermanos del Presidente de usar fondos públicos para comprar fincas en Barinas mediante testaferros.

Elena Frías de Chávez, esposa del gobernador y madre del presidente, es conocida por usar joyas llamativas y supuestas visitas al cirujano plástico, informó el Nuevo Herald.




Posteá tu comentario