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Miercoles 2 de Diciembre
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Por qué Morales no quiere los estatutos autonómicos

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Bolivia atraviesa actualmente una crisis por la convocatoria del departamento de Santa Cruz a una consulta para ratificar su autonomía, algo que Evo considera "ilegal" por lo que ha tomado diversas represalias. Qué hay detrás del conflicto

El Proyecto de Estatuto de Autonomía del Departamento de Santa Cruz comienza señalando que "accede a su régimen de autogobierno, gozando de autonomía para la gestión de sus intereses, integrándose y complementando el sistema autonómico que se ha desarrollado a partir de la Constitución boliviana".

Es decir, que la propuesta que lleva adelante la prefectura de Santa Cruz no sería ilícita, como clama el oficialismo, sino que estaría contemplada en la Constitución (anterior a la Constituyente). Quizás por eso, Morales también busca aprobar una nueva, que le permita reorientar la naturaleza federal de la estructura política boliviana.

A su vez, el Proyecto indica que se entiende "por autonomía", el camino para una unión de iguales en una multifacética y pluralista sociedad nacional, lo cual refuta una de las principales objeciones al reglamento departamental esgrimidas por el gobernante MAS, esto es que sería “divisionista” y pondría en riesgo la “unidad nacional”.

Justamente ha sido el gobierno de Evo quien más hincapié ha hecho en la cuestión de contemplar las particularidades locales en la construcción nacional. O simplemente no es consecuente o su oposición a la propuesta es que choca con sus planes estatistas.

Uno de los puntos fundamentales del Estatuto y que ha sido objeto de innumerables críticas es que se considera como competencia departamental “promover el desarrollo socioeconómico departamental, formulando, aprobando y ejecutando los planes y programas correspondientes para ese fin”.

El gobierno central expresa sobre este articulo que los separaría del desarrollo de Bolivia, para beneficiarse por un interes sectorial dado los recursos con los que cuenta esa región. Sin embargo, se aclara en el texto que “la actividad económica del departamento” será “de acuerdo con la política y ordenación general de la economía del Estado”.

De hecho, debería pensarse el asunto al revés. No son los departamentos a tener intereses sectoriales, sino los intereses de Morales de crear una caja estatal de recursos financieros en su favor, algo que ha quedado claro ante la denuncia de los dirigentes cruceños por la deuda que mantiene el gobierno con Santa Cruz.

A su vez, el estatuto choca con los planes del mandatario al enmarcar como aptitud de la gobernación “promover el comercio, industria, agricultura, ganadería, servicios, forestal, caza y pesca” a pesar de especificar que sería “en el ámbito de su jurisdicción y en concordancia con las políticas nacionales”.

También la educación es un punto conflictivo debido a que el Proyecto plantea “planificar, administrar y evaluar los proyectos en las áreas de educación, ciencia, enseñanza e investigación en todos los niveles y grados, modalidades y especialidades”, una cosa que no agrada a un oficialismo que sueña con imponer la “reforma bolivariana” en la educación, y por lo tanto, inundar de conceptos ideológicos los materiales educativos.

En definitiva, Morales se opone al Estatuto Autonómico porque le impediría someter a las regiones con sus planes y obstaculizaría el despilfarro de recursos por parte del Ejecutivo. En definitiva, el rechazo a las autonomías es el rechazo al disenso, es el intento de imponer la estructura política chavista, y abolir el sistema federal.

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