Una pareja de brasileños se casó a través de la web con validez jurídica. Se realizó desde un juzgado de San Pablo y por medio de tres computadoras y en videoconferencia

Él, un joven brasileño que vive en China. Ella, su novia, también brasileña, que vive en Francia, contrajeron matrimonio por Internet.
El juzgado de San Pablo, donde tuvo lugar la original boda, necesitó para consumar el enlace matrimonial tres ordenadores conectados a un popular programa que, a través de Internet, permite realizar videoconferencias de manera gratuita.
El juez tenía interconectado vía Internet, al novio, a la novia y a los padres del novio, que estaban en Barcelona. Los únicos que estuvieron presentes en persona fueron los padres de la novia.
La ceremonia fue efectiva gracias a la intervención de los procuradores. En un matrimonio por poderes como el que se trata, el sí es válido para que la unión quede legalmente constituida es el que dan los procuradores, que, con permiso de los novios, ejercen de ellos y firman los papeles.
Sin embargo, el juez también preguntó a través de la pantalla a los novios para que éstos confirmasen que sí querían casarse y, de este modo, darle más emoción a la ceremonia.