El candidato demócrata recordó que es hijo de un negro de Kenia y de una blanca de Arkansas. Y resaltó que no hay que olvidar "las injusticias raciales que vivieron las generaciones anteriores" y que hoy -50 años después- "no se arreglaron"

El problema racial es uno de los ejes de las campañas de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, especialmente para el gobernador de Illinois. Por eso comenzó su discurso de hoy hablando de sus raíces negras y blancas.
Soy hijo de un negro de Kenia y de una blanca de Arkansas. Soy nieto de un hombre negro y mi abuela es blanca, contó. Y resaltó que algunos dicen que soy demasiado negro y otros que no tanto.
Obama dedicó gran parte de su discurso para rechazar las declaraciones de su pastor, Jeremiah Wright, quien dijo que los negros deberían cantar "Dios condene a Estados Unidos" en protesta por el trato que reciben.
Las afirmaciones del reverendo hicieron que el tema de la raza caliente la campaña electoral. Es un tema que este país no puede pasar por alto. Es una parte que no hemos perfeccionado, afirmó el candidato.