La Argentina, como el resto de las naciones sudamericanas, pidió al organismo que condene la incursión del presidente colombiano en territorio ecuatoriano. Sólo los EEUU respaldaron a Uribe. No hubo resolución y se suspendió el encuentro

La reunión del Consejo de la Organización de Estados Americanos (OEA) fue suspendida después de más de 10 horas de gestiones y será retomada el miércoles a las 11 hora local, informó el presidente del Consejo, Cornelius Smith, de Bahamas.
La incursión aérea colombiana en Ecuador detonó una grave crisis diplomática entre ambos países e involucró a Venezuela. Ante el acontecimiento, Ecuador, por medio de su ministra de Relaciones Exteriores, María Isabel Salvador, solicitó que la OEA forme una misión de verificación en el lugar de la incursión y que convoque a una reunión de emergencia de ministros de Relaciones Exteriores del hemisferio.
El Gobierno de Correa quería una reunión antes del 11 de marzo para tratar el tema, pero después sugirió que se realice el 17, pese a que Colombia quería que fuera el 25.
Colombia, por medio de su embajador en la OEA, Camilo Ospina, aceptó parte de las exigencias ecuatorianas, pero rechazó cualquier "juicio de valor" en la propuesta de texto final del organismo.
Además, pidió poner en contexto la condena al terrorismo y su financiación en un posible texto final.
El embajador argentino ante el organismo, Rodolfo Hugo Gil, dejó en claro que para nuestro país "es un valor inmutable el principio de pleno respeto a la soberanía e integridad de los estados". Y declaró que se respaldará a Ecuador en sus petitorios.
A la pocisión argentina se le sumaron Brasil y Chile, cuyos embajadores condenaron la incursión militar de Colombia y manifestaron su solidaridad con el pueblo ecuatoriano. "La soberanía nacional es inviolable", sostuvo Osmar Chonfi, el representante brasileño.
Por su parte, el representante de los Estados Unidos, Robert Manzanares, señaló que su país "respalda completamente los esfuerzos del gobierno de Colombia y del presidente Uribe", y remarcó la necesidad de colaborar "para combatir la amenaza del terrorismo".
El embajador colombiano ante la OEA, Camilo Ospina, pidió disculpas por el bombardeo en el que murieron al menos 22 rebeldes, incluído el líder de las FARC Raúl Reyes, pero señaló que la acción fue contra una "mafia narcotraficante".
Además, agregó que su país tiene "serios indicios" de que existen campamentos del grupo guerrillero en Ecuador: "Mi país reclama que las cosas sean llamadas por su nombre: las FARC son una mafia narcotraficante, que para nada representan los intereses del pueblo colombiano. Son una mafia sin patria", dijo el funcionario.