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"Si Fidel me hubiera fusilado, me habría hecho un favor"

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Lo aseguró Hilda Molina, en diálogo con C5N. La médica presa en Cuba habló con su hijo, Roberto Quiñones. La mujer de 89 años suplicó: "Antes de morirme quiero ir a la Argentina"

“En enero de 2000 el gobierno alegó que el cerebro de mi madre era patrimonio de Cuba”, explicó Quiñones, al tiempo que su madre destacó: “Él (por su hijo) siempre será el ancla que me mantiene unida a la vida y eso lo saben los monstruos que manejan este país, por eso me lo han arrebatado y esa es la tortura más cruel que me podían hacer”.

“Si me hubieran fusilado me habrían hecho un favor, porque a veces es mejor morir rápido que lentamente”, dijo Hilda Molina, en diálogo telefónico con C5N.

En tanto, el hijo de la médica que desde hace 14 años no puede salir de la isla aseguró que más es el daño que le hacen a sus hijos, dos criaturas que crecen sin su abuela ni su bisabuela. “Todos los días nos hacen preguntas que no tiene respuesta, los niños quieren saber qué pasa con la abuela”, remarcó.

En referencia a la afirmación de que dada la educación gratuita que recibió Molina en ese país es que no le permiten la salida de la isla, la mujer remarcó: “Aquí la educación es gratuita, pero yo pagué con creces con mi trabajo”.

Ambas mujeres (Hilda Molina, de 65 años y su madre, de 89) se encuentran en un delicado estado de salud. Es por eso que la médica teme que algo le ocurra a ella y su madre se quede sola.

“Hace casi dos años que no muevo mi mano izquierda por una fractura mal curada en la potencia médica cubana”, destacó Molina y agregó: “Si a mí me pasa algo, mi mamá no puede ni llegar a un teléfono”.

Molina se esforzó en subrayar que su historia no es la única, “pero la gente acá se calla”. “Yo quiero que esto lo oigan los devotos del sistema, a ver qué dicen”, repetía la mujer.

Consultado acerca de por qué Quiñones no viaja él a visitar a su madre y abuela, Molina aseguró: “La abuela y yo le rogamos que no venga porque no hay garantías de que le permitan salir”.

Quiñones dio a las mujeres un mensaje de aliento y les aseguró que “acá, en la Argentina hay mucha gente pidiendo y rezando para que algún día se pueda concretar el sueño de que tus nietos te puedan conocer”.

“Ojalá que las nuevas autoridades cubanas tengan un poco más de piedad de la que tuvo el señor Fidel Castro”, pidió, al tiempo que solicitó a la presidente Cristina Fernández que no se olvide de ellas.

Pese a su dificultad para oír, Molina puso al teléfono a su madre, que sólo atinó a enviar “muchos besos para el pueblo de la Argentina” y para sus “bisnietitos”.
“Antes de morirme quiero ir a la Argentina”, finalizó la anciana.

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