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Lunes 30 de Noviembre
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Cómo impacta el voto hispano y femenino en los EEUU

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El ex embajador de la Argentina en Washington, Eduardo Amadeo, escribió un análisis para Infobae.com sobre cómo está hoy el proceso de las internas estadounidenses entre demócratas y republicanos para llegar a la Casa Blanca

Juan Llach (Columnistas invitados)  

Estas primarias norteamericanas son muy diferentes de todas las anteriores; tal vez las más peleadas y trascendentes para el sistema político norteamericano, desde las que enfrentaron a Kennedy y a Nixon. Hay varias razones para ello. La más obvia, es que en el campo demócrata el final se de entre una mujer y un negro con apellido musulmán (que recuerda a Osama) pero quien, a diferencia de sus predecesores, se presenta como un integrador de todos los sectores sociales.

Pero quizás lo más importante es que ello está sustentado en la emergencia de nuevos actores políticos, como los negros e hispanos, que hasta ahora no formaban parte del sistema de decisiones y que vienen a mostrar su decisión de modificar un sistema de representación político encarnado en su esencia por George W. Bush.

En las últimas décadas, todo se reducía a un juego apático de aparatos y minorías, como las que consagraron a Kerry o la que definió la victoria de Bush en 2004, sobre la base de pequeños núcleos de fundamentalistas religiosos del centro del país.

La aparición de los hispanos venía insinuándose con la "hispanización" de las legislaturas estatales y la creciente importancia de temas, como el seguro de salud (cuestión trabajada desde hace tiempo por los Clinton) y la inmigración. Pero, en estas elecciones, los hispanos se han movilizado y están pesando definitivamente en el voto total. Los jóvenes y los negros se movilizan por Obama, y las mujeres por Hillary, en cantidades y con expresiones desconocidas (u olvidadas) en la práctica política norteamericana.

Del lado republicano, la casi segura nominación de McCain deja por el camino a dos fundamentalistas como Huckabee y Romney, que repetían muchos de los argumentos que llevaron a Bush al poder y que, de triunfar, habrían de aumentar el nivel de conflictividad interna y externa que caracterizaron a este Gobierno. McCain aparece más al centro, más dialoguista y sobre todo más consciente de las restricciones que enfrenta hoy su país.

McCain ha sido consistente con una agenda más amplia e incluyente que la que ha caracterizado en estos años a los republicanos; y se muestra además como un ex gobernador con experiencia y decisión, virtudes que sin duda pesarán en las generales. No es seguro que ello ampliará las bases de representación política como en el caso de los demócratas pero, en este momento puntual, es un precedente interesante.

El resultado demócrata es incierto
Partiendo de los comentarios previos sobre las movilizaciones masivas de grupos particulares, pareciera que lo que está en juego es “el cambio” (Obama) vs. la “experiencia”(Hillary), y que las percepciones de las personas sobre esta combinación se hallan en permanente movimiento.

El enorme carisma de Obama (que a Caroline Kennedy le recuerda al de su padre, según escribió en el New York Times) se enfrenta con una Hillary más distante y conectada con el poder formal, pero a quien beneficia una crisis económica de salida aun incierta y que exigirá capacidad de gobierno.
 
Luego que termine toda la ronda de votaciones, la nueva incertidumbre será la posibilidad de conformar un dream team , con grandes posibilidades de triunfo en la general, pero también de conflicto posterior de dos personalidades tan fuertes como Hillary y Obama, en cualquier orden que pudiesen ir en la boleta final.

Por otro parte, es notable que los Republicanos puedan seguir en carrera, con un George W. Bush, que llega al fin de su mandato en total derrumbe en todos los campos. Porque al drama de Irak, se suma la evidente pérdida de relevancia en el mundo; una crisis financiera producto de la inexistencia de regulaciones (como fue en todas las crisis anteriores); y la imposibilidad de imponer cualquier tema de agenda.

Pero por lo visto, el sistema bi-partidario tiene sus fidelidades ideológicas, que se mantienen en el tiempo (y que hacen que McCain deba cuidarse de no parecer demasiado innovador) y que permiten este “milagro”.

El impacto en la Argentina
No podemos esperar que, cualquiera sea el resultado, América Latina o la Argentina crezcan mucho en las prioridades de la política exterior norteamericana. Pero sí podemos pensar que va a cambiar la agenda y el estilo y, por tanto, que han de generarse oportunidades -que hoy no existen- para dialogar y coincidir con el futuro gobierno.

Uno de los problemas más graves de la relación de América Latina con los EEUU, durante estos últimos años, ha sido el costo político interno que ha tenido que coincidir con George W. Bush (y que bien ha aprovechado Hugo Chávez).

Pero otro estilo, otros participantes, otros temas en los que se ve a un gobierno norteamericano menos aislado, más consciente de los cambios políticos del resto del mundo, que comprende y escucha los problemas de los otros, facilitará avanzar en las coincidencias que son necesarias para todos.

Para la Argentina, en particular, hay tantos campos de diálogo y cooperación posible como las partes quieran, desde las perspectivas multilateral y regional. Por eso, lo que vemos hasta ahora de las primarias es una buena noticia para el futuro.

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