Las autoridades chilenas mantienen la alerta amarilla y una vigilancia continua en el volcán Llaima. Entró en actividad el martes y obligó a evacuar a unos 190 turistas y trabajadores

El volcán Llaima, de 3.210 metros de altitud, entró en erupción la noche del martes y lanzó nubes de cenizas, una columna de humo de 10.000 metros, además de varios torrentes de material incandescente y después lava, que cubrió unos 600 metros, lo que provocó temor entre campesinos del lugar y turistas.
"Fue una noche de locura y de temor pero estamos volviendo un poco a la calma", dijo Edgardo Barros, el alcalde de Melipeuco, el poblado más expuesto a la actividad volcánica, quien explicó que la mayoría de los 5.000 habitantes del pueblo pasaron la noche en albergues.
La erupción también afectó a la localidad argentina de Neuquén, cuyo aeropuerto fue cerrado y donde se observó una columna de gases y cenizas de 12.000 metros, según informó la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI).
Sin embargo, a partir del mediodía, expertos en vulcanología, geólogos y autoridades llamaron a la calma a la población tras constatar en un sobrevuelo al volcán que la actividad eruptiva estaba descendiendo.
"Desde el primer momento tanto el ministerio del Interior como las autoridades regionales han tomado las decisiones y medidas del caso" precisó la mandataria chilena Michelle Bachelet.
"Hay salida de lava pero no de manera continua, lo que es más tranquilizador", agregó por su parte la directora de la ONEMI, Carmen Fernández.
En tanto, el Gobernador regional Oscar Eltit confirmó que se mantendrá en la zona la alerta "amarilla" para seguir observando al volcán, el más activo de Chile y uno de los más activos de Sudamérica.
"Afortunadamente está disminuyendo la actividad del volcán", dijo Eltit que destacó que se reforzará el equipo que trabaja en la zona con personal del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y del Observatorio Vulcanológico de Los Andes del Sur.