Es la primera vez desde el triunfo revolucionario de 1959 que el dictador se ha mantenido prácticamente en el anonimato. Delegó el poder a su hermano y se dedicó a manifestar autoritarias "reflexiones" desde las sombras del poder

Es que el 2007 quedó para la historia de Cuba como un período de moratoria a la presencia de Castro en plazas, tribunas y reuniones gubernamentales, así como a sus comparecencias en vivo en la televisión.
También como el año en que el octogenario gobernante decidió asumir un nuevo rol de consejero de los destinos nacionales e internacionales a través de sus reflexiones, una suerte de artículos periodísticos con reverberaciones autoritarias que suman ya 64 desde el pasado 29 de marzo, según analiza hoy El Nuevo Herald.
La desaparición de la escena pública del dictador generó varias veces dudas acerca de si estaba con vida o no. Para cercenarlas durante el año los cubanos vieron a Castro en cuatro videos grabados, el último del 13 de octubre y ninguno con más de 55 minutos.
Las restantes pruebas de vida se restringieron a fotos con delegaciones de China y Vietnam, un trío de conversaciones telefónicas con el bolivariano Hugo Chávez y una gran cantidad de artículos y cartas cargados de predicciones sobre el futuro de la humanidad.
Estas acciones lo transformaron en una sombra del poder. Su alejamiento del mando por 17 meses continuó generando expectativas de cambio dentro y fuera de la isla. Sin embargo, la sesión final de la sexta legislatura parlamentaria, el pasado viernes 28, no arrojó conclusiones muy alentadoras sobre las transformaciones urgentes que demanda el país.
Al hablar ante el parlamento, el gobernante interino Raúl Castro no anunció ninguna medida concreta de liberalización económica o apertura social, y se limitó a pronunciar una consigna largamente repetida en cuatro décadas de socialismo: ¡Y a trabajar duro!. Esta fue una medida de continuidad que desalentó a muchos esperanzados que esperan el gran cambio.