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Lunes 9 de Noviembre
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Batalla entre ecologistas

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Un proyecto de energía renovable amenaza con afectar seriamente el hábitat de especies en vías de extinción. Como contrapartida, el empresario prometió donar dinero y plantar árboles. Conozca los pormenores de la "lucha verde"

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Crédito: Cristian Hoerth (fotomontaje)

El primer personaje de esta historia es Víctor González, dueño de un campo en la costa de Puerto Rico. Para él, la respuesta a la crisis energética global está en la energía renovable. Por eso, quiere construir en su propiedad una central de energía eólica, valuada en 100 millones de dólares, con una capacidad de producción de 50 megawatts y la posibilidad de iluminar 22 mil viviendas.

En el otro costado se encuentra el biólogo Miguel Canals, administrador de la reserva estatal Guánica, ubicada en la bahía de Guayanilla. Tanto él como otros ecologistas puertorriqueños intentan extender los límites de este bosque tropical, que cuenta con árboles de 300 años de antigüedad y especies de aves muy raras, que sólo se encuentran en esa parte del mundo.

Nadie duda de que Puerto Rico, que carga con unas de las tarifas de electricidad más altas de los Estados Unidos, necesita nuevas fuentes de energía. Pero la propuesta de González de construir 25 turbinas, cada una de 137 metros de alto con palas de casi 37 metros de largo, puede dañar seriamente el hábitat de un pájaro en peligro de extinción: el guabairo pequeño de Puerto Rico (nightjar en inglés), informó The Miami Herald.

Los argumentos de los proteccionistas
"Ese bosque ha estado ahí por miles de años, intocable", dijo Canals, quien vive en la reserva. "¿Se imaginan poner molinos ahí?"

Debido a que sólo quedan 2.000 ejemplares de guabairos en el mundo, los amantes de los pájaros están en desacuerdo con sacrificar parte del hábitat de estas preciosas aves para combatir un problema mundial.

"Nosotros no estamos en contra de la energía renovable, estamos a favor", dijo Andrew Dobson, de la Sociedad por la Conservación y el Estudio de los Pájaros del Caribe, a The Miami Herald. "Pero esta planta de energía eólica está ubicada en el lugar incorrecto. No se puede sólo poner un cartel que diga: 'No haga el nido en esta área el próximo año'", afirmó.

El bosque de Guánica tiene 700 especies de plantas, de las cuales 48 están en peligro de extinción y 16 no existen en ninguna otra parte del mundo. El campo de González tiene las mismas características, pero no forma parte de la reserva "porque es una propiedad privada", explicó Canals.

El proyecto de González también planea ubicar las turbinas en los pantanos a los que migran el pelícano marrón y el charrán rosa, aves consideradas en riesgo de extinción en esa parte del mundo.

Quién es Víctor González
Se trata de un empresario de la industria del cemento, que ocho años atrás compró una propiedad en la bahía de Guayanilla con el deseo de capitalizar los vientos.

"Mi filosofía es muy simple: se puede conservar la energía y hacer dinero", afirmó González. Y agregó que "si existieran 200 proyectos como el mío, podríamos producir el 100% de la energía de Puerto Rico".

González se mudó desde Cuba a Puerto Rico en 1962. Tiene un diploma en recursos forestales de la Universidad de Yales y pasó cinco años desarrollando un proyecto de energía alternativa del que agencias locales e internacionales afirman que es un modelo para otros emprendimientos comerciales.

Características del proyecto de energía eólica

El contrato del empresario cementero con las autoridades puertorriqueñas establece que el productor venderá energía a la isla por un valor de 12 millones de dólares al año.

Por otra parte, los planos ya fueron aprobado por la U.S. Fish and Wildlife Service, que señaló que el guabairo sólo perderá una porción pequeña de su hábitat.

González planea donar el 85% de sus más de 293 hectáreas al Departamento de Recursos Naturales, y afirmó que plantará árboles por cada especie del bosque que sea talada para instalar las turbinas.

En el caso de los pelícanos, los estudios determinaron que va a morir uno cada cinco años por la planta de energía eólica, por lo que el empresario accedió a donar 100 mil dólares para la investigación sobre estos pájaros, así como también para el programa estatal para especies en vías de extinción.

La agencia de energía de la isla, que forma parte del Departamento de Recursos Naturales y Medioambientales de Puerto Rico, aceptó el proyecto. Pero aún está esperando el resultado final de los estudios medioambientales.

El secretario de esta dependencia, Javier Vélez Arocho, dijo: "Estoy preocupado por la ubicación de este proyecto. Pero también pienso que es tiempo de parar de hablar del daño ambiental en el mundo sin hacer nada por ello", informó The Miami Herald.

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