Por embarazo gemelar monocorial se conoce a un tipo de gestación múltiple en la que los fetos comparten placenta. Un especialista dijo a Infobae.com que "la detección es sencilla en las primeras semanas de embarazo y ayuda a evitar complicaciones"

Más vale prevenir que curar, dice un refrán popular. Y lejos de pretender generar miedo, hay información que es mejor conocer para estar atentos a la hora de encarar el delicado proceso de la maternidad.
El embarazo gemelar monocorial es una de las formas "atípicas" que puede adoptar la gestación.
"Se detecta fácilmente en las primeras semanas de embarazo y la detección precoz de las complicaciones permite en muchos casos instrumentar las intervenciones necesarias para prevenir o disminuir el impacto sobre los gemelos", explicó a Infobae.com el doctor Lucas Otaño, jefe del Servicio de Obstetricia y Coordinador de la unidad de Medicina Fetal del Hospital Italiano.
Otaño remarcó que cuando se diagnostica hay que seguirlo especialmente, con ecografías cada dos semanas. "Del total de estos embarazos, el 70% evolucionarán sin mayores complicaciones, en tanto el 30% restante podrá tener complicaciones severas".
Una de las más temidas complicaciones ocurre cuando los fetos comparten venas y arterias. Otraño explicó lo que se denomina anastomisis vasculares, que se da "en los casos en que ese equilibrio de sangre se desbalancea y pasa más sangre a un feto que otro, con lo que ese feto, al recibir un mayor aporte sanguíneo produce mayor cantidad de desechos en forma de orina y eso se traduce en mayor cantidad de líquido amniótico".
Por contrapartida del Síndrome Transfundido-Transfusor, "el otro feto deja de orinar, como consecuencia de recibir menor aporte sanguíneo, genera déficit de líquido amniótico -generalmente a mediados del embarazo-", resumió el profesional.
En el marco del I Simposio Internacional de Imágenes en la Mujer que organizó TCba Salguero, presentaron una nueva técnica que permite realizar, en determinadas condiciones, un tratamiento intrauterino -fetoscopía- a través del cual se logra la visualización directa de esas complicaciones y su solución mediante la aplicación de técnica láser.
Si no se instaura un tratamiento oportuno, esta situación resulta, en la mayoría de los casos, letal para ambos fetos o bien genera daños neurológicos severos.
El avance del conocimiento y las técnicas tecnológicas permite, a través de ciertos signos ecográficos, identificar dentro del grupo de embarazos gemelares cuáles son monocoriales y cuáles de ellos tienen riesgo de (o comienzan) a desarrollar el fenómeno de transfundido-transfusor.