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Sabado 28 de Noviembre
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Las madres "abuela", en el ojo de la polémica

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Los avances en la ciencia en el ámbito de la reproducción hacen posible que hoy una mujer de 50 o 60 años quede embarazada. Y el debate plantea que con ayuda de la ciencia no hay límites etarios para ser madre

No es novedoso que aumente el número de mujeres que deciden postergar la maternidad porque no pudieron consolidar una pareja o porque eligen priorizar su desarrollo profesional antes de ser madres. Del mismo modo, la ciencia en el ámbito de la reproducción, avanzó en forma tal, que lograr que una mujer de 50, 60 o 70 años, pueda quedar embarazada, es, en el día de hoy, médicamente posible.

El caso de Elizabeth Adeney, la británica que se sometió a un tratamiento de fertilización asistida y tuvo un hijo a los 66 años, renovó la polémica sobre la posibilidad de tener hijos a una edad cada vez más avanzada.

Ya 1994, la italiana Rosanna Della Corte sacudió a la opinión pública cuando dio a luz a los 63 años. Tiempo después, en 2006, la británica Patricia Rashbrook, desafió a su propio reloj biológico y fue madre a los 62.

Estos hechos, cuestionados desde todos los sectores de la sociedad, merecen ser debatidos en ámbitos científicos y regulados por políticas de estado para evitar que los enormes avances producidos en materia de reproducción asistida se transformen en un producto regido por las leyes de la oferta y la demanda.

Sobre la decisión de tener un bebé a una edad tan avanzada, Elizabeth Adeney, aseguró: "No importa lo que la gente piense. Es un asunto entre mi bebé yo. No importa mi edad, lo importante es cómo me siento por dentro. Algunos días estoy como una mujer de 39 años y otros como una de 56, pero mi salud es mucho mejor que la de algunas chicas de 20 años que trabajan conmigo".

Además del riesgo médico afrontado por Adeney y las especulaciones que pueden hacerse sobre el tipo de crianza de ese hijo de una madre abuela, que tiene lógicamente, entre otras cosas, una expectativa de vida limitada, existe otro peligro aún más alarmante, y es el de la instalación de un discurso que asegura que con ayuda de la ciencia no hay límites etarios para ser madre.

Si bien, Elizabeth Adeney recibió óvulos donados y se sometió a un tratamiento de fertilización asistida en Ucrania, ya que en su país no estaba permitido, es importante destacar que no es posible quedar embarazada con óvulos propios más allá de los 45 o 50 años, ya que está demostrado que la fertilidad femenina decae con el paso del tiempo y a esta edad, los pocos óvulos que quedan, (si es que quedan) son de una calidad, en general, muy pobre para lograr el embarazo y que este culmine con la llegada de un bebé.

Es por eso que según explicó Gabriel Fiszbajn, médico especialista en Reproducción Asistida y jefe de Medicina Reproductiva del Centro de Estudios en Ginecologpia y Reproducción (CEGyR) a partir de los 45 a 50 años "siempre" se utilizan óvulos donados por una mujer joven. En rigor, a partir de los 35 la fertilidad de la mujer comienza a decaer, siendo mucho más difícil el logro de un embarazo más allá de los 40. Incluso, si el embarazo se consigue, las posibilidades de interrupción de la gestación están aumentadas con respecto a una mujer más joven, y esto es debido a que la calidad de los óvulos se va deteriorando con los años.

También se observa un incremento de anomalías cromosómicas como el síndrome de Down, que se presenta en uno de cada 1500 nacimientos por debajo de los 33 años, y aumenta su aparición en uno de cada 80 nacimientos por encima de los 43.

El profesional explicó que en el caso de las mujeres que presenten algún tipo de dificultad para concebir y superen los 43 a 45 años, muchas veces se sugiere la posibilidad de realizar un tratamiento de ovodonación, que consiste en la utilización de óvulos de una mujer más joven con lo que por un lado aumenta notablemente la chance de embarazo y por el otro, se evitan los riesgos de enfermedades cromosómicas o de abortos.

Este es un tratamiento complejo, que requiere de una reflexión muy íntima por parte de la pareja, ya que presenta matices con respecto a las cuestiones morales, éticas y religiosas.

Obviamente, decisiones como la de tener un hijo son muy personales y profundas. El rol del médico no es tratar de imponer sus propias convicciones a una mujer, sino por el contrario se le debe suministrar al paciente, toda la información sobre sus reales posibilidades de lograr un embarazo y los riesgos existentes, orientarla en su búsqueda y apoyarla, ofreciéndole todas las alternativas que le permitan elegir libremente.

Para Fiszbajn, las opciones no pueden limitarse sólo a la búsqueda de un embarazo, ya sea con óvulos propios o donados, sino también a considerar otras variantes, como la adopción. En cualquier caso, la mujer podrá cumplir con su sueño de ser madre, que es en definitiva, una cuestión de amor.



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