Las orcas o ballenas asesinas. Se trata de uno de los animales más inteligentes y fascinantes de la naturaleza. Su destreza a la hora de cazar y su maravillosa capacidad de comunicación y organización la convierten en un asesino capaz de derribar hasta a la presa más grande o temible, se sabe incluso de orcas que cazan y matan grandes tiburones blancos.

Este bello animal se encuentra en la cima de la cadena alimenticia y no posee enemigos naturales, hecho que la convierte en un superdepredador de los océanos. Sin embargo, no por esto están exentas de cometer errores, fue justo lo que le pasó a este espécimen en las costas de British Columbia en Canadá.

Fue en el verano que un grupo de orcas se encontraba persiguiendo su alimento en la costa de Hartley Bay cuando uno de estos animales encalló en las afiladas rocas de la orilla.

Conforme la marea bajaba la situación empeoró, la orca quedó atorada y sin posibilidades de salir, el sol resecaba su delicada piel y ahora su vida corría peligro.

Por fortuna para el animal, un grupo de personas pudo percatarse de su situación luego de escuchar su llanto y acudió en su ayuda. Sabían que el animal era grande y sería imposible de mover, además las afiladas rocas dificultarían el proceso. Para evitar su deshidratación, la orca fue cubierta con sábanas que luego se mantuvieron siempre húmedas al vaciar continuamente agua de mar sobre ellas.

Tras permanecer atrapada entre las rocas por más de 8 horas, la marea volvió a subir lo suficiente como para permitir que la orca se liberara y esta pudo nadar una vez más con su grupo hasta la seguridad del océano.

De no haber sido por el equipo de rescate la historia hubiera tenido un final muy diferente.