La Policía capturó a uno de los delincuentes que mató a Nicolás Arroyo de un disparo en la espalda el viernes pasado, en Castelar, confirmaron fuentes policiales a Infobae.com. Buscan a un cómplice implicado en el hecho

La Policía arrestó al presunto asesino del joven estudiante de 20 años que fue muerto por dos delincuentes el viernes pasado en Castelar, provincia de Buenos Aires.
Fuentes policiales confirmaron a Infobae.com que el arresto se produjo a las 9:30 en el Distrito de Gervasio Pavón, en el partido bonaerense de Morón. A su vez, indicaron que el detenido, apodado "La Chancha", tiene 26 años y peligrosos antecedentes penales.
"Fue arrestado por personal de la comisaría 4ª de Castelar Sur y de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Morón, cuando salía del domicilio de su pareja, ubicado en Achaga y Bermúdez", de la localidad mencionada, añadieron.
Además, la Policía busca a un segundo delincuente que también estuvo implicado en el crimen del estudiante de Comercio Exterior de la Universidad de La Matanza, que fue asesinado de un disparo por la espalda cuando esperaba a un mi amigo que había ido a comprar una gaseosa.
El crimen
Cerca de las 23 del viernes pasado, Arroyo regresaba de la facultad junto a un amigo a bordo de su Renault Clío y se detuvieron a comprar en el kiosco antes de continuar su recorrido hasta sus respectivas casas.
Mientras el amigo descendió del vehículo y fue a comprar al local, el joven se quedó a bordo del vehículo. En ese momento, fue sorprendido por dos delincuentes, uno de los cuales le disparó por la espalda, perforándole el corazón.
Según relató el padre de Arroyo a C5N, el estudiante se estaba mandando mensajes de texto con su novia mientras estaba solo en el auto y esperaba a su compañero y fue sorprendido por los ladrones, que casi sin mediar palabra lo mataron.
El amigo de la víctima dijo que cree que los asaltantes quisieron robarle el celular y le dispararon a la altura del omóplato, por lo que murió prácticamente en el acto, aunque no descartó que hayan interpretado que la víctima estuviera llamando a la Policía.
Tras el ataque, los asaltantes no huyeron del lugar, sino que se aproximaron al kiosco donde estaba el compañero de Arroyo, le robaron a una pareja que estaba allí y escaparon a la carrera con total impunidad.