Los usuarios, molestos porque no parten las formaciones del ex Ferrocarril Roca, empezaron a arrojar piedras y botellas en la estación. Otros, cortan las calles en Plaza Constitución. Los colectivos y taxis no pueden ingresar a la zona y hay interminables filas en las paradas de colectivos. La odisea de volver a casa
La protesta que impidió la partida de formaciones del ex Ferrocarril Roca durante casi todo el día generó un gran malestar en los usuarios que esperaban en la estación Constitución una resolución al conflicto.
Minutos después de las 20, un grupo de pasajeros comenzó a arrojar piedras y botellas contra las cabinas de venta de boletos y las oficinas de la concesionaria.
La Policía, que en principio no pudo contrarrestar la protesta, debió abandonar la estación y la ola de violencia e irracionalidad creció rápidamente. Hubo destrozos en casi toda la estación hasta que a las 20:45, cuando por los altavoces anunciaron que se había destrabado el conflicto y que estaba prevista la reanudación del servicio. En ese instante, la Infantería logró calmar los ánimos de los pasajeros enfurecidos y tomó nuevamente el control de la estación.
El secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, informó en C5N que la protesta en el Roca afectó a más de 250 mil usuarios que a diario utilizan este servicio para regresar a su casa.
La medida provocó que se colmaran los taxis y los servicios de camionetas que cubren el recorrido del ex ferrocarril Roca, y provocó una subocupación de las líneas de colectivo que llegan al sur del Conurbano.