12-02-10 | General

El helado, cada vez más sofisticado y costoso

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Las heladerías premium insisten en crear sabores exóticos y gourmet pero el histórico trío dulce de leche, frutilla y chocolate sigue siendo imbatible. Los preferidos argentinos. Los más calóricos y los "light"

El helado, cada vez más sofisticado y costoso

Hace no tanto tiempo elegir un helado era un acto simple, sin mucha vuelta. “¿De frutilla o chocolate? ¿De dulce de leche o vainilla?” eran las sencillas preguntas que realizaba el heladero en cuestión antes de hacer entrega del cucurucho.

Pero las cosas cambiaron llegando a niveles impensados. En estos días de calor extremo, los paladares exquisitos, ávidos de nuevas experiencias, pueden saborear un helado de yerba, té o whisky. Hasta el salmón, el queso y las aceitunas tienen su versión en cremas heladas.

En los mostradores también conviven helados de zapallo, soja, jengibre, queso o soja y se puede “beber” con cucharita un licor Bailey’s, un vino Malbec, Fernet con cola o Gancia con limón.

Desde las marcas premium de helados artesanales hasta los negocios barriales apostaron a crear sabores exóticos para diferenciarse de sus competidores y ganar adeptos. Gracias a la creatividad argentina, la mayoría duplicó y triplicó su oferta con gustos sofisticados, similares a los de un plato de comida gourmet.

“En los últimos años ha crecido la oferta de nuevos sabores. Hoy las cadenas más importantes superan los 60”, explicó Gabriel Alfonsín, consultor en heladerías.

Freddo, una de las cadenas más populares, intenta con su extensa carta satisfacer a un consumidor que demanda un producto cada vez más sofisticado e innovador. Así lo explicó Sergio Gratton, Director General de la empresa, quien comentó en Infobae.com la necesidad de seguir proponiendo sabores y productos regularmente para satisfacer al cliente.

“Algunos de estos gustos se instalan como clásicos, pero no la mayoría”, explicó y dijo que si uno de los sabores nuevos no es demandado, dejan de elaborarlo.

Este verano las novedades más sofisticadas de la firma fueron los dulce de leche granizados con cacaos en variedades como el “Esmeralda”, “Río Arriba” y “Bahía” y planean lanzar al mercado una línea de sabores desarrollada por Narda Lepes,  anticipó Gratton.

La firma artesanal cuenta también, entre sus últimos sabores, con helados de aceite de oliva varietales, realizados en colaboración con los chefs de algunos restaurantes.

Según Alfonsín los gustos raros pueden tener poca salida pero son determinantes en la compra. “El sabor de moda es lo que atrae consumidores. Cuando en una familia uno de sus integrantes quiere un sabor que no encuentra en otra heladería, arrastra a todos. Eso es lo importante”, destacó.

Los clásicos, los imbatibles
Pese al esfuerzo que hacen las heladerías casi a diario para desafiar a los paladares más tradicionales, ninguno de los novedosos gustos gourmet logró desestructurar al conservador argentino.

Gregorio Giarrusso, director de Dolce Amaretto, definió a los argentinos como “clásicos” en todos los aspectos de su vida, inclusive con los sabores de los helados.

“Creo que la costumbre viene desde chicos por la tradición del dulce de leche, que siempre desde chicos nos dan dulce de leche, y es esa costumbre la que nos lleva a que de grandes repitamos ese sabor”, sostuvo.

Una estadística reciente realizada por la heladería Los Amores entre sus clientes develó que el sabor más consumido es el dulce de leche, con un 18,46% de las ventas. Segunda quedó la frutilla (5,9%), y recién luego el chocolate, el granizado y el limón.

“Los menos vendidos pueden ser los productos que han pasado de moda como la crema rusa, málaga, pistacho o kiwi, o los muy rebuscados como el Gancia con limón, el Fernet con cola o el borgoña, que en un principio tuvo una venta importante para luego pasar a ser un producto de poca salida”, declaró el consultor de heladerías.

Por su parte Giarruso contó que los que tienen menos salida son "los frutales en invierno y los sabores muy particulares, tales como kinotos al whisky".

Un producto "de luxe"
Llevar el postre a una comida dejó de ser un negocio rentable. Más aún cuando se trata del helado, cuyo precio subió de manera considerable, especialmente en las marcas de lujo como Persicco, Volta, Chungo, Freddo o Munchi’s, donde el kilo cuesta entre $ 56 y $ 62.

Pese a la estrambótica suma que hay que desembolsar para darse el gusto, Alfonsín insiste que el aumento del helado es el mismo que han tenido otros productos de la canasta familiar.

El helado se dolarizó. “El precio hace diez años era de 16 pesos/dólares (1 a 1) y en la actualidad es de 60 pesos o sea 15,66 dólares”, manifestó el consultor.






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