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Jueves 26 de Noviembre
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"Trapitos": en Provincia también se quejan, pero un constitucionalista dice que no se los puede sancionar

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Crédito: Charly Diaz Azcué
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Ante los recurrentes casos de agresiones en las calles de Capital, Infobae.com investigó qué sucede en el Conurbano bonaerense, donde llamativamente no hay proyectos para limitarlos. Qué establece la norma

Fernanda Jara (Infobae.com)  

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Crédito: AVDBA

Desde el punto de vista legal, quienes cobran por el cuidado de automóviles en la vía pública "no violan un derecho porque ofrecen un servicio que se puede aceptar o no, entonces en principio no le corresponde sanción alguna", afirmó el abogado constitucionalista Gregorio Badeni. Pero qué ocurre cuando esta labor, que empezó a ser ejercida por desempleados a cambio de propina, se desvirtúa hasta transformarse en agresiva y amenazante.

Badeni estima que "los cuidadores ocupan un espacio que debería cubrir la Policía para protegernos y prevenir delitos. Como no cumple esa función, su espacio lo ocupan los cuidadores". 
El especialista advierte que "si el Poder Ejecutivo no adopta las medidas indispensables para que actúe la fuerza, el ciudadano está indefenso".

Respecto a la posibilidad de reglamentar la función de los cuidacoches, Badeni afirma que "sería un grave error" porque "se le estaría otorgando el poder de impedir el estacionamiento de quienes no quieren pagar" y agrega que "se añadiría un nuevo costo de tipo cuasifiscal para los ciudadanos" porque los "cuidadores" razonablemente "aspirarán a ser considerados empleados de la autoridad nacional o de la Ciudad de Buenos Aires con todos los derechos que acarrea esa cualidad", sostiene Badeni.


Qué hacer en los casos de violencia o amenaza
La denuncia es la única solución posible, pero policias del Conurbano aseguran que "no se hacen" presentaciones policiales contra estos nuevos personajes, ante los cuales también es difícil probar que actúan de manera indebida. El motivo es que habría que probar que establecen un precio donde debería existir libre estacionamiento.

A la policía le corresponde "actuar de oficio" cuando ve que hay un sujeto que pide dinero por "cuidar" vehículos en la vía pública pero lo indispensable es la denuncia del ciudadano. Aunque, también admiten, ésta suele quedar truncada entre la cantidad de expedientes que pasan a mayores.

Proyectos para revertir esta situación
Infobae.com consultó en los distintos bloques de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires y en ninguno de ellos se mencionó proyecto alguno para tratar este tema en el Conubarno y el Gran Buenos Aires.

Por el contrario, en la Ciudad de Buenos Aires, el diputado Martín Borrelli, presidente de la Comisión de Justicia de la Legislatura porteña, propone modificar el artículo 79 del Código de Contravención porteño que establece que "quien exige retribución por el estacionamiento o cuidado de vehículos en la vía pública sin autorización legal es sancionado con uno a dos días de trabajo de utilidad pública o multa de 200 pesos a 400 pesos". 
 
El proyecto de Borrelli pide que se castigue "la actividad en sí" del cuidacoche y no la "exigencia de dinero", que, la mayoría de las veces, es muy difícil de probar, pues se necesita que se la detecte in fragranti, además de que la víctima consiga un testigo para apoyar su denuncia.


Trapito más allá de la Avenida General Paz
En la zona oeste, la ex Avenida Gaona, en Ramos Mejía, es la columna vertebral de la noche. Allí hay bares, locales bailables, pubs, restaurantes y también cuidacoches.

"Están todo el tiempo mirando a los autos y haciéndoles señales para que estaciones", aseguró el dueño de una conocida panchería de Ramos Mejía, "pero parece que no hacen nada, al menos por este lado no ponen precio".
Algunos de ellos se manejan bajo la modalidad "dame lo que puedas", pero cuando las monedas no son suficientes "pinchan las ruedas o encontrás rayones en las puertas. Varias veces me pasó pero por acá no hay estacionamientos", contó a Infobae.com Lorena, una habitué de la zona.

En cambio, sobre avenida Rivadavia y avenida Belgrano, también en Ramos Mejía, según Gustavo, "esto no pasa, está muy tranquila la cosa, es más en un par de calles hacen de 'trapitos' unos señores mayores, con los cuales no sólo no pasa nada, sino que uno le da a discreción lo que quiere. Siendo objetivo, yo creo que hoy por hoy Ramos aún está exenta de la locura de los trapitos".

En la zona sur de la provincia, sobre todo en las inmediaciones de los estadios, "te presionan para que les dejes dinero, no hay un precio...", contó Joaquín y recordó que "un compañero dejó el auto en el centro de Avellaneda, entre España y Belgrano, quedó al cuidado de un trapito y cuando se fue le dejó monedas y mirando lo que le dio le dijo: ¿esto me dejas?, ¿esta miseria? y casi en amenaza le sugirió ¡No me lo dejes mas acá!".

Según cuenta Joaquín, "el precio aumenta cuando Racing o Independiente juegan en sus estadios o hay eventos en ellos. Entonces la suma pasa los $25 y no es uno sólo quien quiere cobrarlo". La modalidad en Avellaneda es "por cuadra" y a toda hora ya que quienes trabajan en el centro de esa localidad deben bajar la cabeza y aportar a este mal que parece no tener fin.

La zona norte de Buenos Aires tampoco está ajena a los cuidadores. "En San Isidro, por la zona de la costa, te sentís obligada a pagar por miedo porque están en grupos por lo general -contó Paula-. Siento que uno termina dándoles lo que piden, a veces $10, solo por miedo a que se tomen alguna represalia por no darles, porque encima algunos están tomando en grupo y te intimidan".

Durante el horario nocturno la zona de gastronomía es la que mayormente sufre estos episodios aunque. "No se paga para que te miren el auto, les tenés que pagar para colaborar con la redistribución, esa es mi sensación, es como un impuesto vos tenés y yo no, entonces pagame", concluyó Paula.



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