Lo decidió la Cámara del Crimen porteña en una sentencia que involucraba a una chica de 13 años. El límite será mientras dure la patria potestad

Todo se desató cuando el padre de la menor ingresó, sin su consentimiento, a la cuenta de correo de su hija y allí encontró mails que le permitieron denunciar el presunto abuso.
En la resolución, la Cámara porteña revocó el procesamiento que pesaba sobre el acusado de abuso sexual sin acceso carnal y ordenó profundizar los informes sobre el supuesto hecho reportado por el padre de la menor, ya que los profesionales intervinientes argumentaron que la menor podría haber fantaseado la situación.
La causa se inició cuando un hombre revisó el correo electrónico de su hija y encontró mensajes que lo llevaron a denunciar el presunto abuso, según consta en el fallo.
Al apelar el procesamiento, la defensa del acusado sostuvo que el denunciante había violado el artículo 161 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que establece que "ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia".
Los jueces de la Sala IV de la Cámara del Crimen, Julio Marcelo Lucini y Mario Filozof, rechazaron esta teoría al sostener que aquella injerencia arbitraria no comprende a la que legítimamente tienen los progenitores en el ejercicio de la patria potestad, y control sobre la educación y formación de sus hijos menores de edad, lo que surge del Código Civil.
Los camaristas sostuvieron que la chica "jamás ha demostrado sentirse agraviada o víctima de un delito ante la revisión de su correo electrónico", y aclararon que, en todo caso, sería una ofensa de acción privada. La menor "no hizo mención alguna a una supuesta violación a su intimidad que ahora agravia a la defensa, que, por otra parte, no es quien debe proteger los intereses de la víctima", sostuvieron los jueces.
Surge de la causa que la chica le envió a una psicóloga un mensaje en el que contaba que el imputado habría abusado de ella "mientras detentaba su guarda y en la soledad de su domicilio". Pero cuando la atendió el equipo de Víctimas de Ataques Sexuales del hospital Pirovano, "sólo hizo referencia a «algo»" y planteó "dudas sobre si fue su imaginación o la realidad de lo vivido" según informa el diario La Nación.
La defensa apeló sobre la base de esas dudas. La Cámara sugirió evitar la revictimización de la menor y ampliar los interrogatorios a los profesionales intervinientes. Anuló el procesamiento y dictó la falta de mérito del sospechoso.