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Viernes 27 de Noviembre
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Chicos cambian sexo por comida en Mercado Central

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El lamentable cuadro de situación suma a chicos que también "venden" sexo para contener sus fulminantes adicciones a distintas drogas, principalmente alcohol, paco, marihuana y cocaína, a las que son empujados por el abandono, las carencias extremas y la ausencia mínima de afecto.

Apenas la destacada labor del grupo de trabajadores sociales de la ONG Tra.Sos intenta poner un freno, pero el drama es tan grande que siempre son desbordados.

Gilda Acosta, integrante de este grupo de luchadores, explicó que "el Mercado Central es como una ciudad aparte, un lugar donde todos los vicios, inequidades y problemas de la sociedad están amplificados, y desde nuestro lugar intentamos rescatar a los chicos, mostrarles que otra realidad es posible, que pueden crecer de forma sana, pero es difícil".

Acosta precisó que la situación, amarga y cruda, exige "un trabajo permanente, y la verdad es que no podemos atender todos los casos, porque son muchísimos, muy complejos, y los recursos que tenemos no alcanzan".

Tra.Sos  comenzó a trabajar en el año 2002, cuando una denuncia por chicos esclavizados sexualmente llegó al Juzgado de Menores Nº2 del Departamento Judicial La Matanza.

Sofía Kordecki, jefa del Area de Promoción Infantil de La Matanza, dijo en declaraciones periodísticas sobre el tema que "allí pasan muchas cosas y el mercado es una ciudad en sí misma" donde "poder llegar a conocer todo y ser aceptados llevó mucho tiempo".

Kordecki agregó que "los chicos a veces se resisten a revelar sus problemas y no es sólo por temor, sino porque es una cuestión natural y los pibes no comprenden del todo lo que hacen, y también hay casos en que los chicos son hijos de prostitutas y no conocen otra realidad".

Superado el escollo de la comunicación, el equipo de Tra.Sos comenzó con la segunda etapa del plan, consistente en generar un espacio de contención. Así, comenzó a funcionar un predio en la localidad de El Jagüel, donde los pibes reciben clases de chapa y pintura o gastronomía, entre otros perfiles de futuros oficios. "Pero también se divierten y reciben contención, diálogo, amistad, que es lo que necesitan?, subrayó Acosta.

En ese sentido, se recalcó que la Corporación del Mercado Central adeuda a la ONG 13 meses de aportes económicos, por lo que sólo subsisten con las becas de la Subsecretaría de la Niñez del gobierno bonaerense.

"Desde la Municipalidad de La Matanza también recibimos apoyo, en materiales didácticos o elementos que sirven para desarrollar los talleres. Afortunadamente, podemos decir que hay más consciencia desde las instituciones del problema grave que tenemos, que se debe atender con urgencia, aunque en ocasiones los discursos no siempre se traducen en respaldo concreto", cerró Acosta.

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