Se trata de un hombre que aplicaba fuertes palizas y amenazaba de muerte a sus tres hijos, dos de ellos menores de edad, con quienes vivía en su casa de la localidad bonaerense de Morón. Vivieron un verdadero "calvario", dijeron los jueces en la sentencia
"Solía arrancarme los pelos de los tirones tan fuertes que me daba... Nos despertaba de madrugada a los golpes porque se le ocurría, eso era insoportable, te hacía sentir que vos lo obligabas a que te pegue", fue parte del relato de uno de los chicos que fue tomado por el tribunal para condenar al hombre.
La condena contra W. K., de 53 años, fue dictada por el Tribunal Oral Criminal Nº 4 (TOC 4) de Morón, quien sentenció al golpeador por los delitos de "coacción agravada por tener como propósito el de compeler a una personal a abandonar su lugar de residencia habitual", "lesiones leves agravadas por el vínculo" y "amenazas".
De acuerdo al fallo al que tuvo acceso Infobae.com, el hombre vivía con sus tres hijos, a los que maltrataba continuamente.
"Lo único que quiero dejar en claro y que me dolió es que yo no maltraté a mi mujer (que según el fallo surge que falleció) y siempre estuve presente ante mis hijos y les di de comer", fue el descargo del hombre en el juicio.
Los jueces Pedro Rodríguez, Carlos Roberto Torti y Rodolfo Castañares, del TOC 4, no le creyeron y dieron por acreditado las fuertes golpizas que el hombre le daba a sus tres hijos.
Para fundamentar el fallo, el tribunal tomó en consideración el testimonio de vecinos del barrio y de los propios menores que dijeron que el padre les pegaba "palizas por nada" y que las mismas "eran frecuentes", incluso muchas veces los soprendía a los niños durmiendo en la cama y los "despertaba a golpes".
Uno de los chicos dijo en el juicio que "solía arrancarme los pelos de los tirones tan fuertes que me daba" o que "nos despertaba de madrugada a los golpes porque se le ocurría, eso era insoportable, te hacía sentir que vos lo obligabas a que te pegue".
El chico recordó que en una ocasión su padre lo golpeó fuertemente porque le robaron a mano armada los seis pesos que le había dado para un mandado, y además le recriminó no haber enfrentado al ladrón. "Le tenía que haber sacado el arma y golpeado" al ladrón, le había dicho el padre en aquella oportunidad.
Según surge de la causa, la denuncia ante la Policía la hizo en el 2005 la hermana mayor luego de fugarse de su casa e irse a vivir en pareja, y tras las innumerables amenazas que le realizaba su padre por teléfono para que vuelva al domicilio familiar.
"Cuando él se entera que yo estaba de novia con quien es actualmente es mi marido empiezan las amenazas diciendo 'quien era él para llevarse lo que no es de él', decía que tenía que volver porque le debía mucho, que tenía que estar en la casa y sin conocerlo amenazaba con dañarlo a él también, que si contaba las cosas que vivíamos iba a correr sangre, que a él no le importaba nada, que estaba jugado", dijo la hija según consta en la sentencia.
Para los jueces, "las tres víctimas se manifestaron en un lenguaje que juzgo enteramente fiel y sincero, donde la espontaneidad y claridad de sus relatos eximen de cualquier análisis o interpretación, lo que nos permitió apreciar sus condiciones individuales y que han declarado con la toda la verdad".
"La escalada violenta padecida por la prole luego del deceso materno es una realidad, y no pueden entenderse los hechos si no se repara en la crónica que alude también a dichos amenazantes para los tres hijos, que con incuestionada veracidad relataron el calvario, entre lo que se destacan frases que a más de
conceptualizarse como maltrato psíquico, producen perturbaciones emocionales y tienen entidad amenazante", dice el fallo.