En Colonia 25 de mayo, La Pampa, los habitantes que viven de este fluido ganan fortunas. Mientras tanto, los sindicalistas se disputan con armas a los empleados para su organización. Más consecuencias de este boom

A 411 kilómetros de Santa Rosa, capital de La Pampa, sus habitantes parecen vivir una "realidad paralela" a la de otros pueblos del interior del país. El petróleo cambió sus hábitos, sus expectativas, su movimiento y hace crecer la localidad. Como consecuencia, resignaron seguridad y tranquilidad.
Los empleados de las empresas que viven de alguna u otra manera de la explotación del petróleo triplicaron su sueldo y ganan entre 5.000 y 10.000 pesos. Por eso, los sindicalistas "se pelean" por captar afiliados. Por cada uno de ellos reciben entre 300 y 700 pesos. El problema es que algunos no dudan en portar armas, amenazar y sembrar terror.
Las empresas más importantes del rubro del combustible y otros grupos poderosos desembarcaron o están por llegar a Colonia 25 de Mayo. Además, al menos 10 personas por día llegan al pueblo para buscar trabajo y "hacerse la América".
"Era un pueblo tranquilo. Ahora cerramos con llave. Hace unos días pasó algo que nunca ocurría: un tipo armado quiso asaltar a un vecino a la salida de un banco", contó una vecina del lugar al diario La Nación.
Mientras tanto, 12 empresas petroleras y muchas otras que viven de ellas buscan sacar la mejor tajada. Si bien hay presencia de éstas desde la década del '70, el boom empezó hace poco más de dos años. Por año, se extraen 6 millones de barriles de crudo y 350 millones de metros cúbicos de gas.