28-09-08 | General

Aclaran que Neuquén aprobó "un proyecto de vida digna, no de muerte digna"

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Así lo señaló José Russo, titular del bloque de diputados del Movimiento Popular Neuquino en la Legislatura de esa provincia, en diálogo con Radio 10. La ley fue sancionada recientemente

 

El diputado, médico de profesión, admitió que la iniciativa de su autoría incluye la posibilidad de que, ante una enfermedad terminal, el paciente pueda decirle al profesional: "No me diga más nada, no me diga lo que me va a pasar, no quiero saber" e, inclusive, puede decidir no recibir más medicación.

No obstante, explicó que la legislación no está destinada a "reglamentar" derechos fundamentales de los seres humanos ante la inminencia de la muerte, sino durante toda la vida.

En declaraciones a Radio 10, Russo precisó que la idea es que personas enfermas o sanas puedan acceder a "información confiable, en términos de su comprensión" por parte de los profesionales de la salud, y de acuerdo a sus pautas "religiosas, educativas o intelectuales", entre otros parámetros.

El legislador, quien hasta que asumió su banca era director del hospital local "Castro Rendón", se refirió a la ley que aprobó anteanoche la Legislatura neuquina, que incluye el derecho de los pacientes a suspender procedimientos que intenten prolongar su vida en forma artificial.

Con la promulgación de la legislación, que trascendió con la denominación de la "muerte digna, Neuquén igualará las condiciones establecidas en Río Negro, que el 30 de noviembre de 2007 aprobó un proyecto de la legisladora Marta Milesi y se convirtió en el primer estado del país en establecer nuevos parámetros para la relación entre médicos y pacientes.

Ayer por la mañana, Russo explicó que "a nosotros nos gusta decir que éste es un proyecto de vida digna, no de muerte digna".

"Implica el derecho de los pacientes o de las personas sanas, en relación a los servicios de salud, a estar informados, a tener información confiable, fehaciente, en términos de su comprensión y poder decidir no solamente los momentos finales de su vida sino durante toda su vida", insistió.

El diputado destacó que "en realidad, los períodos previos a la muerte son muy cortos y la mayor cantidad de tiempo uno está limitado en ejercer el derecho de toda su vida".

Sobre este punto, remarcó que "el desconocimiento de las alternativas, de las posibilidades, de los riesgos, de las consecuencias de que haga tal o cual tratamiento, de que tenga ésta o aquella enfermedad lo priva de un elemento que consideramos importante que es participar del cuidado de su salud".

El legislador del MPN admitió que "los buenos profesionales o los buenos servicios de salud, en general, lo hacen en forma espontáneamente, sosteniendo una buena relación con los pacientes, explicándoles adecuadamente cuáles son sus problemas".

Pero sostuvo que era necesaria una "ley de bioética" como la que se acaba de aprobar porque "la ética está en una medida que a veces no alcanza a toda la gente; no hay, por ejemplo, instrumentos legales para exigirla".

"Esta ley intenta establecer ese instrumento y que haya una herramienta muy divulgada en algunos lugares que es el consentimiento informado, que no solamente (el médico) se lo tiene que decir, sino que lo tiene que escribir", puntualizó.

El legislador detalló que la norma contempla que "cuando se dan las circunstancias de los últimos momentos de la vida y la persona no está en sus cabales puede anticipar, autorizando a una persona no necesariamente de su entorno familiar, a decidir sobre estos aspectos" vinculados a su tratamiento o a la suspensión de éste.

El paciente, reiteró, "tiene que saber a qué se expone, pero no en términos técnicos, sino en términos comunes, sino la relación es despareja, hay un desequilibrio de poder. Uno pone el conocimiento y otro pone el cuerpo".
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