La joven de 19 años que estudiaba danzas murió el martes, luego de ser baleada en Sarandí. "Estaba consciente al llegar al hospital y, al tratar de mover las piernas y no poder hacerlo, comenzó a llorar", relató su tía

Nayla Policicchio tenía 19 años y, por más que parezca una frase recurrente, toda una vida por delante. Vivía sola, trabajaba, tenía novio (Matías Pedutti), soñaba con ser contadora y estudiaba el profesorado en Danzas Árabes. Sin embargo, la inseguridad golpeó su existencia y la de sus familiares y amigos.
El sábado pasado, la joven circulaba en automóvil Fiat 147 junto a su novio por la localidad bonaerense de Sarandí cuando fue abordada por criminales que dispararon sobre ella. Las balas le produjeron perforaciones en los dos pulmones y la región dorsal de la columna vertebral, algo que ella pareció saber al llegar al hospital.
Según relató su tía Emilse, Nayla llegó consciente a la clínica, pero enseguida la medicaron por las serias lesiones. Sin embargo, de a ratos recuperaba la conciencia y abría los ojos llenos de vida, aquella que a los pocos días se iba a apagar.
Fue justo en uno de esos abrir y cerrar de ojos cuando intentó mover las piernas y no pudo, por lo que comenzó a llorar. "Lloraba porque sabía que no iba poder volver a bailar", dijo Emilse, publicó el diario Clarín.