El sacerdote dijo que se siente "apenado" por no poder dar detalles del juicio. Hoy declara "Ezequiel", el último de los tres denunciantes de la causa.

El sacerdote Julio César Grassi, acusado de abuso sexual y corrupción de menores, dijo hoy que está "cada vez más convencido" de su "absolución" y reiteró que las acusaciones son "una mentira".
Antes de ingresar a los tribunales de Morón, el cura sostuvo que "apenas pueda" va a "declarar y responder las acusaciones" de los jóvenes que se consideran víctimas de hechos de abuso que lo involucran.
"No puedo hablar absolutamente de nada. Me siento mal porque no puedo hablar. No se puede filtrar nada de lo que pasa en las audiencias", expresó el sacerdote en una audiencia más de la sexta semana del juicio.
El joven "Gabriel" ratificó ayer ante los jueces de los tribunales de Morón su denuncia contra el cura Julio Grassi por abusos sexuales y respondió las preguntas de todas las partes.
En la decimoséptima audiencia del juicio que se sigue contra el sacerdote, "Gabriel" -nombre ficticio para proteger su identidad- volvió a complicar a Grassi tal como lo había hecho la semana pasada "Luis", otra de las presuntas víctimas del religioso.
Hoy será el turno de "Ezequiel", el último de los tres denunciantes de la causa.
El abogado de Grassi, Daniel Cavo, explicó al finalizar la última audiencia que el religioso no habló "para evitar" que se piense que recurren a maniobras dilatorias y aclaró: "Aconsejamos al padre que espere para hacerlo; su intención sigue siendo declarar".