22-09-08 | General

Los colectivos, el servicio del retraso constante

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Desde conseguir monedas para viajar hasta esperar en la parada la llegada del transporte que, finalmente, pasa de largo por estar lleno, todo colabora para que quienes usan este servicio sufran demoras

Los colectivos, el servicio del retraso constante

Tomar un colectivo, uno de los transportes públicos por excelencia en el país, no debería ser un problema, sino una solución. Sin embargo, "en el reino del revés (…) dos y dos son tres" y los usuarios sufren demoras ya sea porque deben conseguir monedas para pagar el boleto, soportar un tráfico inhumano y protestas constantes, abordar una de las pocas frecuencias o esperar en la parada un vehículo que no pase delargo por estar repleto.
 
De todas formas, unos sufren este servicio más que otros, como las personas que viven en el sur del Conurbano, quienes más contratiempos a la hora de viajar tienen.
 
Ejemplo de este último punto es lo que sucedió el 15 de septiembre con el interno 89 de la línea 132, una de las 135 que pasan los la ciudad de Buenos Aires. Ese día, transitando por la Avenida Córdoba, el conductor se demoró varios minutos conversando con el inspector, y unas cuantas cuadras más adelante, a la altura de la plaza Houssay, una obra del gobierno de la Ciudad hizo que tarde cuatro minutos en cruzar 100 metros.
 
Ese mismo día, pasadas las 18, la Avenida Corrientes fue cortada por una manifestación de ciudadanos bolivianos, por lo que los colectivos debieron desviarse, como fue el caso de la línea 9 que agarró por Leandro Alem, cuando en general lo hacen por Maipú. El intento de conseguir detener uno resultó imposible y todos siguieron de largo.
 
Claro que la fortuna siempre aparece y, más de 15 minutos después de persistir, bajaron 10 personas del interno 17 y subieron cerca de 30. Durante parte del trayecto siguiente hacia Lanús, que fue de un total de 47 minutos, decenas de personas no consiguieron tomarlo.
 
"Es una vergüenza. Suelo viajar a las 5. Tengo que salir una hora antes de mi casa para poder llegar a tiempo al trabajo, porque los colectivos vienen tan llenos que no paran. Yo vivo en Dock Sud y tomo el 159 para ir al Correo Central. Pero en Dock Sud ya no se puede subir. A veces, estoy una hora en la parada viendo cómo pasan de largo. Entonces, camino hasta acá, que son unas cuantas paradas antes, a ver si tengo más suerte", relató Daniel Peralta, en Sarandí, partido de Avellaneda.

Por su parte, Norma Ursino, su marido y sus tres hijos viven el calvario de las demoras todos los días al tomar la línea 37 desde Avellaneda hacia la Ciudad. "Ya es una odisea conseguir $10 en monedas por día para poder viajar. Algunos bancos cambian $5; otros, $2. Y el servicio es muy deficiente; los colectivos vienen repletos desde Lanús y, en nuestra parada no frenan", disparó cansada, publicó el diario La Nación.
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