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Domingo 29 de Noviembre
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Tres hermanos llegan a sumar casi 300 años

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La mayor tiene 101 años, la siguen uno de 100 y otro de 97. Ayer celebraron el cumpleaños de dos de ellos. Dicen que lo que vale de la vida es "divertirnos, tener buen humor, estar con la gente querida"

La canción reza que "el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos" y puede ser que tenga razón. Sin embargo, la vejez es algo que puede notarse en el cuerpo, pero no necesariamente en el ánimo, algo que reflejan los tres hermanos Laborde, quienes suman entre ellos casi 300 años.

María Rosa tiene 101 y vive en Buenos Aires, Andrés 100 y reside en Chajarí, y Francisco 97 y lo hace en Gualeguaychú; estos dos últimos ayer festejaron sus cumpleaños (nacieron un 17 de septiembre).

"Es que cuando yo tenía tres añitos me lo trajeron de regalo. Y los regalos no se devuelven", lanza Andrés. Pero Francisco, quien a diferencia de sus hermanos vive en Gualeguaychú, replica: "Yo lo saco a la ruta, lo pongo rumbo a Chajarí, y se me vuelve".

Claro que más allá de las bromas entre ambos, también recuerdan, se emocionan y hasta narran sus "aventuras". Ejemplo de estas últimas es aquella que tiene como protagonista a Francisco que, ya comprometido, se fue a coquetear con un jovencita a una fiesta de disfraces y apareció su novia con un antifaz para agarrarlo in fraganti.

Los "abuelos" también rememoran sus años de educación en "la ratonera". "¡Hey, señorita, ahí va una laucha!" comenta Andrés que le decían a la dedicada maestra, quien también sorprende con los sobrenombres de él ("Mojarra", porque jugaba al fútbol hasta debajo de la lluvia) y de su hermano ("Conejo", porque espiaba los entrenamientos de un soldado desde detrás de un alambrado).

Ahora, aquel presente lejano se convierte en la historia de estos hermanos, amantes del whisky y del truco, que reconocen que lo que vale la pena de la vida es estar "con la familia, divertirnos, tener buen humor, estar con la gente querida", publicó el diario Clarín.

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