Su director, Donato Spaccavento, reconoció por Radio 10 que la terapia intensiva no da abasto y que incluso algunos pacientes llegan al quirófano, pero se van sin ser operados porque no hay lugar

"El Argerich es un hospital de alta complejidadque necesita muchas más camas en el área de terapia intensiva. Por eso, esta carencia provoca un 'cuello de botella' que genera inconvenientes", explicó Donato Spaccavento, director de este centro asistencial por Radio 10.
Detalló que el hospital cuenta apenas con 29 camas en dicha área, pero que son necesarias 60 para poder atender a todos los pacientes que llegan del interior del país. Además, agregó que, paralelamente, sería necesario contratar a 40 nuevos enfermeros para cumplir con los estándares internacionales en materia de terapia intensiva. Según éstos, debe haber un asistente por cada dos pacientes en formar permanente.
Asimismo, Spaccavento señaló que esta situación de crisis en el hospital no es nueva, sino que se trata de un "problema estructural de hace años". En este sentido, dijo que existe el compromiso del Ministerio de Salud y del gobierno porteño para resolver la situación.
Agregó que esto es "fundamental" para que un hospital de esta envergadura pueda cumplir con sus compromisos y eliminar la lista de espera.
También, lamentó que algunos pacientes sean inclusos llevados a quirófano y una vez allí, se cancele su cirugía porque la cama que tenía reservada se ocupó por alguna urgencia. A esto lo calificó como un "simulacro de fusilamiento". "Es una situación de estrés para el paciente y toda su familia que queremos evitar", explicó Spaccavento.