Los peritos afirmaron que la media sombra que recubría el techo del local era un material peligroso y que si eso se hubiera detectado el boliche debería haberse clausurado
En el marco de la audiencia por la tragedia del 30 de diciembre de 2004 continuó la declaración de ocho peritos arquitectos e ingenieros que hicieron un estudio sobre el local. El proceso pasó a cuarto intermedio hasta el próximo lunes.
"La media sombra es muy combustible. Si fue colocada posterior a la habilitación se tuvo que haber detectado en la inspección anual de bomberos y si se colocó previo a ella, no tendría que haber sido otorgada", dijo Eduardo Frigerio, perito de una de las querellas.
Por su parte, el arquitecto Cayetano Profeta, perito oficial, agregó que "ese material no debió haber estado allí y si hubiera habido una inspección, se debería haber notificado de esa situación y el local debió haber sido clausurado".
Durante la audiencia también se habló sobre los asistentes que tuvieron más inconvenientes para salir, aquellos que se encontraban en los baños del entrepiso.
"La gente que estaba en el baño debía salir, bajar la escalera y recorrer en total 85 metros (hasta la salida). Esto es una reverenda barbaridad y es una de las tantas incongruencias reglamentarias", explicó Profeta.
Los peritos afirmaron que el boliche tenía un entrepiso de 400 metros cuadrados, cuando lo máximo permitido era 300, y que esto implicaba que ese lugar debiera tener dos salidas al exterior, pero no tenía ninguna.
Luego, los peritos reiteraron su exposición respecto de las salidas del local y hablaron sobre el "efecto mariposa".
"Esto es cuando una persona ve pasar a otra en una determinada dirección, lo sigue y al cabo de unos segundos hay 40 o 50 personas haciendo lo mismo hacia un sector equivocado, por lo que después tienen que volver y provocan un efecto caótico dentro del recinto", explicó el ingeniero civil Juan María Cardoni, perito oficial.
Así explicó que "una salida ordenada no se hubiera podido dar nunca con la cantidad de gente triplicada y una lluvia de bengalas sobre la cabeza" porque se trataba de gente que estaba en un lugar que no conocía y donde las salidas estaban mal señalizadas.
También los peritos dijeron que la presencia de inyectores y extractores de aire ayudó de algún modo a salvar muchas vidas, pero también a incrementar la cantidad de gases tóxicos.
"La carencia de ventilación contribuye a ahogar el incendio, pero también a aumentar la cantidad de gases tóxicos", dijo el perito Frigerio.