Se llegó a esa conclusión luego del informe de la autopsia, a la que tuvo acceso C5N. El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, estuvo en el lugar donde encontraron a las víctimas
Los cuerpos de Milagros, de 8 años, y Agustín, de 12, fueron hallados en la madrugada del sábado, alrededor de las 2:00, en el kilómetro 66,600 de la Autopista Panamericana, a unos seis mil metros del lugar en el que fueron encontrados los cadáveres de los padres.
Según las primeras pericias, los niños fueron asesinados al mismo tiempo que sus padres, Marcelo Mansilla (41) y Sandra Rabago (37) y con el mismo hacha.
Si bien el arma aún no fue encontrada, las pistas que hay contra los acusados son bastante firmes, informó C5N. Hay evidencias de ropas manchadas con sangre y diversos testimonios que los involucran.
También se supo que Agustín habría recibido 9 heridas contuso-cortantes y su hermana Milagros, alrededor de 20.
Asimismo, según el informe los cuatro asesinatos se habrían producido en un mismo día, al día siguiente de que fueron secuestrados.
Los cuerpos de los niños se encontraban en un arroyo, a unos cuarenta metros de la cinta asfáltica y en las inmediaciones del country El Bosque. De esta manera, el caso se convirtió en un cuádruple homicidio, ya que fueron asesinados los cuatro integrantes de la familia.
Todos ellos habrían sido masacrados en el marco de un crimen que se habría cometido por una presunta "venganza personal".
El hasta ayer único prófugo por el cuádruple crimen de Campana se entregó a la Policía. Se trata de Cristian Fernández, hijo de Ángel (41), uno de los dos sospechosos que habían sido detenidos el jueves por la muerte del matrimonio Mansilla. El otro es Jesús Cáceres, de 47 años.
Fue justamente Ángel Fernández quien habría aportado los principales datos para hallar el cuerpo de los niños, ya que, siempre culpando a los otros detenidos, dijo que los chicos también habían sido asesinados y sus cuerpos arrojados en Campana. Los investigadores desconfiaron de ese testimonio, pero, al menos en lo que se refiere a los niños, terminó siendo trágicamente veraz.
La principal hipótesis de los asesinatos apunta a que habría sido una venganza porque el matrimonio habría denunciado a Fernández y a su hijo Cristian como los presuntos responsables de un robo de tiempo atrás en la casa de un vecino de Los Polvorines, declaración que sirvió para procesar al joven. Las víctimas y los presuntos homicidas se conocían, resaltaron fuentes judiciales.