23-07-08 | General

"Cuando se quedó sin argumentos, me tomó del cuello"

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Así explicó la docente Bibiana Romay el incidente que tuvo con un alumno que, el 10 de junio, intentó ahorcarla en el baño del colegio de Carhué. "Nadie nos escucha", dijo a Radio 10

 

Bibiana Romay es preceptora de la escuela Nº501 del distrito bonaerense de Carhué. Hace un mes, un alumno de 13 años intentó ahorcarla en un baño, luego de abofetearla e insultarla delante de compañeros y maestros, en el patio del establecimiento.

En diálogo con Radio 10, la víctima aseguró: "Venía mal desde hace años con esto del tema de la violencia en la escuela… Nadie nos escucha".

Con respecto al agresor, la docente explicó que, a pesar de que se trate de una escuela "especial", "este chico está en total conocimiento de lo que hace". "El chico es producto de un sistema. Es un chico patotero. Los padres no se hacen cargo, y la sociedad tampoco", señaló.

El caso, que recién trascendió hace pocos días, llevó a Romay a tener miedo de volver a clases. Aduce sentirse "desprotegida" por el Estado bonaerense, "enferma" y "rechazada".

El pasado 10 de junio, Romay intentó separar a dos alumnos que se estaban peleando en el patio del colegio. Uno, de 13 años y cerca de 1,90 metros, estaba golpeando a otro, menor. Cuando logró detener la golpiza, el mayor la insultó por haberse metido, y escapó hacia el baño.

"Como es un chico nervioso, temiendo que se golpeara o se lastimara en el baño, salí atrás de él", dijo la docente en Radio 10.

Al llegar al sanitario, comenzó a charlar con él, para tratar de convencerlo de que su comportamiento no era el correcto. "Cuando él se queda sin argumentos, me toma del cuello, y me tira dos metros más atrás contra la pared del baño. Yo me quedé tranquila, pero cuando vi que no me largaba comencé a hacer fuerza", relató Romay.

Cuando experimentaba la falta de aire, pudo zafar, gracias a un empujón que le dio.

Romay fue asistida, y pidió licencia médica. Pero sólo le dieron tres días, a pesar que los psicólogos y psiquiatras que la atendieron le recomendaron guardar reposo por más tiempo. Los trámites que debió llevar adelante la sumieron en un estado depresivo.

"Desde el sistema querían que me incorpore al colegio, pero no me daban garantías. Así que decidí no ir más. Los médicos me diagnosticaron un estrés postraumático por el hecho de violencia vivido", aseguró la docente en el diario La Nación.

Hoy, su caso está siendo analizado por la Dirección General de Cultura y Educación. El alumno continúa asistiendo a clases en el mismo establecimiento: sólo fue sancionado con tres días de suspensión.


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