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Miercoles 25 de Noviembre
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Comienza el juicio por el triple crimen del "tesoro de San Vicente"

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En 2004, dos jóvenes fusilaron a tres miembros de la familia de uno de ellos para apoderarse de un supuesta herencia de U$S 10 millones enterrada en el jardín de una casa. Se espera un duro fallo

Se trata de Alex Canteros, hijo y nieto de dos de las víctimas, y Gustavo Muñoz, de 31 años, quienes llegan al debate oral acusados del delito de "triple homicidio agravado por el vínculo y por alevosía", por lo que podrían recibir una pena máxima de reclusión perpetua.

Los dos hombres están detenidos desde el 2004, acusados por los homicidios de Jorge Canteros, padre de Alex, su pareja, Giselle Minod y su madre, Norma de Canteros.

El debate oral que comenzará hoy estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal IV de La Plata, integrado por los jueces Gloria Berzosa, Emir Caputo Tártara y Juan Carlos Bruni.

El triple asesinato fue cometido el 11 de enero de 2004 en una quinta situada en la calle 20 de Junio 192, de San Vicente, provincia de Buenos Aires, donde, según la investigación del fiscal Marcelo Martini, las tres víctimas fueron asesinadas en momentos en que "estaban sentadas a la mesa mirando televisión".

Según el auto de elevación a juicio oral, los tres recibieron "disparos a quemarropa desde la puerta de ingreso a la dependencia que conecta al parque".

De acuerdo con la pericias realizadas y agregadas a la causa, el primer blanco fue Canteros, el segundo la madre de éste y el tercero Minod.

Para Martini, los asesinos se aseguraron el resultado de los homicidios "mediante sendos disparos a corta distancia" realizados a "la cabeza de las mujeres".

Los peritajes revelaron también que no había signos de defensa en las víctimas, por lo que prácticamente fueron "sorprendidas y fusiladas" por el homicida.

Tras cometer los ataques, los homicidas se deshicieron de varias vainas servidas y proyectiles deformados que levantaron del lugar de los hechos.

Desde un principio, los investigadores determinaron que quienes habían concretado el triple homicidio debían ser conocidos de sus víctimas, ya que no se encontraron los accesos a la vivienda forzados ni tampoco reaccionaron los perros que se encontraban en el parque de la casa.

Es más, esos perros (cuatro Doberman y un ovejero alemán) fueron encontrados encerrados en una habitación, algo que no era habitual, según declararon los vecinos.

Además, la policía encontró dentro de la vivienda alrededor de una veintena de armas que eran propiedad de Jorge Canteros, ninguna de las cuales fue utilizada por la víctima para defenderse.

Según la instrucción realizada por el fiscal, Muñoz fue quien guardó el arma asesina en su domicilio, y luego, junto a Alex Canteros, denunció el hecho ante la policía.

Tras el crimen, los sospechosos dijeron que ese día habían estado en el supermercado de un shopping de la localidad de Temperley y hasta presentaron boletos de colectivo que demostraban que esa hipótesis era creíble.

Sin embargo, pocas horas después, un amigo de los sospechosos se quebró ante los investigadores y admitió que él les había dado los boletos de colectivo para ayudarlos, en cuya casa se hallaron cuatro vainas servidas de los proyectiles que se dispararon en el triple asesinato.


Fuente: Télam

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