La cordobesa, de 29 años, está en coma farmacológico. En tanto, su pareja murió el sábado, víctima de la enfermedad. Habrían consumido una lata de conservas contaminada
Tanto a María Zegat, de 29 años, como su pareja Marcos Árias, les diagnosticaron botulismo en la ciudad de Ushuaia, donde se encontraban. Inmediatamente los trasladaron a Córdoba, de donde eran oriundos. Pero el joven murió de un paro cardíaco el sábado, antes de que se concretara el viaje.
En tanto, Zegat se encuentra internada desde el viernes en el Hospital Tránsito Cáceres de Allende. Según los médicos, su estado es grave, aunque permanece "estable", informó La Mañana de Córdoba.
El pasado sábado por la noche, autoridades de salud de la provincia y médicos locales realizaron una junta médica para analizar los pasos a seguir para el tratamiento de la joven. De esta reunión participaron el ministro de Salud Oscar González, la directora de Epidemiología María Frías, el director del nosocomio provincial y el jefe del servicio de Terapia Intensiva.
Esa misma noche, Frías aplicó dos unidades de suero antibotulínico a la mujer, a la espera de una mejoría, que los especialistas creen que podría ocurrir en cualquier momento. Ahora, Zegat se encuentra en coma farmacológico inducido, debido a que la enfermedad comprometió músculos respiratorios, y sólo mediante un estado de coma puede trabajar el respirador artificial.
"Tenemos que pensar en no menos de dos meses de respirador", dijo González a La Voz del Interior.
Si bien la paciente no mostró ninguna variación desde que arribó a Córdoba y continúa grave, los médicos aseguran que está "estable".
Según trascendió, la pareja contrajo botulismo en Ushuaia, luego de ingerir una lata de conservas de remolacha. Ambos estuvieron internados en un centro de salud local, hasta que se decidió su traslado a Córdoba, viaje que el joven no pudo hacer porque falleció antes. El ministro González estimó que el cuerpo de Árias llegará hoy a Alta Gracia, de donde es oriundo.