
La dirección de infracciones de la Ciudad colapsa cada mañana. El trámite dura una media de 5 horas y la desinformación de los ciudadanos entorpece las gestiones.
Pagar faltas de tránsito, multas por graffitis, incumplimiento en la construcción, publicidad estática mal ubicada o clausuras en la Capital Federal se está transformando en un calvario, cada mañana, en la Dirección General de Administración de Infracciones (DGAI) del gobierno porteño, situada en el primer piso del edificio de Carlos Pellegrini al 211.
La demora puede extenderse hasta las seis horas para realizar lo que, supuestamente, es un trámite. Y eso que la dirección cuenta con 700 empleados para abonar todo tipo de multas, de las cuales 550 se dedican, exclusivamente, a atender al público. Esto es, un empleado cada 3,27 personas.
Por lo reclamos, funcionarios del PRO respondieron que la espera media se redujo de cinco a dos horas, cosa que, según los usuarios, no está sucediendo.
Desde el gobierno de la Ciudad explicaron que se procesan 100 mil infracciones por mes correspondientes a unas 40 mil personas que abonan las multas, según publicó hoy el diario Crítica de la Argentina.
No obstante, las demoras no son el único problema de este sistema. Según denunciaron diversos ciudadanos, la desinformación de estos trámites está a la orden del día, así como se labran muchísimas infracciones que jamás ocurrieron.