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Martes 1 de Diciembre
05-05-08 | General Imprimir
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Vendió su cuerpo por una carrera universitaria

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Tiene 24 años y pasa su tiempo libre atendiendo a clientes que la buscan en los hoteles de Tucumán. Resignó su intimidad por poder alcanzar el soñado título.
 
"Quiero terminar cuanto antes para volver a mi casa. Lo que hago será un secreto que morirá conmigo", aseguró la joven salteña que desde hace cuatro años estudia y se prostituye en Tucumán.

Comenzó cuando su familia se vio imposibilitada de continuar con el pago de su universidad. "Tenía dos alternativas: volver a casa con las manos vacías o buscar un trabajo de lo que fuera", recordó. Luego de probar diferentes profesiones, optó por vender su cuerpo.

"El servicio cuesta entre $100 y $200, según lo que ellos quieran. Con lo que gano al mes me alcanza para pagar un alquiler con otras chicas que no saben lo que hago y pagarme todos los gastos de la carrera", reconoció. Su familia tampoco conoce su trabajo.

"¡Me matan! Ellos creen que me gano la vida haciendo promociones. Mi familia es humilde, pero muy trabajadora. Me ayudan con lo poco que tienen", aseguró la joven, según el diario La Gaceta.


El primer encuentro
Luego de trabajar un tiempo en shows eróticos, la joven decidió ir más allá. "Me di cuenta de que si accedía a los pedidos de los tipos, ganaría más plata y no tendría que aguantar tanta humillación".

El comienzo no fue fácil. Todo el tiempo sentía miedo de ser descubierta. "Fue muy traumático", reconoció. "Estaba aterrorizada, hablé con las chicas con las que trabajaba. Ellas me dieron consejos. Puse avisos y arranqué".

Hoy tiene unos 15 clientes fijos. Trabaja sólo en albergues transitorios porque una vez un hombre le pegó y debió ser rescatada por el personal del lugar. "Es mucho más seguro", destacó

"Los tipos saben que no estoy disponible para todo el mundo y que, si tengo que estudiar, no salgo", remarcó la joven. "Como yo me cuido en todo, ellos saben de alguna manera que los estoy cuidando a ellos también".

Algunos hombres la contactan por sexo; otros, sólo para charlar. Ella soporta esta situación sólo porque sueña con, algún día, ser una profesional.

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