Uno de los pasajeros que presenció el momento en que una piedra rompió el vidrio del vehículo y golpeó a una niña narró su historia. Destacó que la ambulancia tardó 35 minutos en llegar
"Los gritos de dolor inundaron el choche, causando una sensación tremenda", recordó Hugo Jardel. Una semana atrás, Maite fue apedreada cuando viajaba con su familia en un micro por la autopista Buenos Aires La Plata.
"La niñita ensangrentada abrazaba un osito que llevaba en sus manos, todo en medio de la desesperación de la madre", narró el testigo de aquel momento tan duro.
Jardel se encontraba en el micro que fue atacado el 25 de abril desde "un asentamiento ubicado a la vera de la autopista". Decidió plasmar su indignación y frustración por lo sucedido en una carta de lectores enviada al diario Clarín.
El testigo aseguró que la ambulancia tardó 35 minutos en llegar y que "ni siquiera tenía camilla". Remarcó que los paramédicos parecían "fleteros". Sin embargo, destacó la labor de un joven médico que viajaba en el micro y que se encargó de atender a la niña de ocho años hasta la llegada de ayuda.
Maite se recupera del piedrazo, pero la experiencia dejó una sensación de desprotección e impotencia. "¿Cómo puede demorar 35 minutos para venir una ambulancia estando en el peaje?", se preguntó Jardel.