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Domingo 29 de Noviembre
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La necesidad escondida tras la venta de órganos

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Los problemas económicos son el argumento principal para ofrecer, en medios de comunicación o por internet, distintas partes del cuerpo. Llegan a pedir hasta u$s200 mil. ¿Pobreza, negocio o carencia psicológica?

Bárbara Roesler (Infobae.com)  

"Vendo riñón en excelente estado. Pocos kilómetros todos en ruta. Nunca sufrí ninguna enfermedad y el mismo se encuentra al 100%. Últimos estudios realizados: 2 meses. Los gastos de extracción, internación, papeles y otros es a cargo del interesado. Monto de venta inicial u$s200.000 (dólares norteamericanos). Otros órganos a dialogar". Este es uno de los tantos avisos que pueblan los sitios de subastas y clasificados de internet. Pulmones y partes de otros órganos (de los cuales se cuenta con sólo uno, pero cuya fragmentación no implica mayores riesgos) también son ofrecidos.

El punto en común en toda esta suerte de "pedidos desesperados" es la difícil situación económica que atraviesan los oferentes. Muchos de ellos deciden acudir a los medios y dejan que sus historias trasciendan tal vez con el fin de que su pedido llegue a la mayor cantidad de personas, tal vez sólo por conseguir lo que buscan (por lo general, un techo) de manos de algún organismo que se apiade de su situación sin la necesidad de pasar por el bisturí.

Pero lo que no aparece en sus discursos es el hecho de que la venta de órganos es una práctica ilegal. Según dice la Ley 24.193 "Sobre ablaciones y trasplantes de órganos en la Argentina", la venta voluntaria de órganos propios está expresamente prohibida, además de ser considerada por los médicos éticamente inaceptable.

El artículo 27 inciso f de la normativa explicita que la donación en vida sólo puede realizarse cuando existe un parentesco entre el que da y el que recibe el órgano de hasta cuarto grado, y castiga severamente a quienes comercien tejidos vivos. El dilema principal radicaría en el fin último, en los beneficios -y también en las probables consecuencias médicas- que generaría esta actividad en los oferentes de bajos recursos.

El psicoanálisis tiene una postura especial con respecto a esta suerte de canje órgano-techo. Ana Krieger, licenciada miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina, explicó a Infobae.com que la idea de "vender algo impagable, que no tiene precio, a cambio de un refugio en el mundo podría tener que ver con un desamparo originario, y frente al cual decide entregar algo de su cuerpo".

Este desamparo, que según Sigmud Freud acompaña a los seres humanos desde el nacimiento, implica no sólo la búsqueda de satisfacción de las necesidades básicas, sino también de amor y cariño. Y la vivienda perdería así el mero valor económico, transformándose en el lugar en el cual el hombre completaría el normal desarrollo de su vida.

Por otra parte, Krieger señaló: "El cuerpo funciona de una manera automática, y uno reconoce que tiene órganos sólo cuando uno enferma. En estos casos hay un reconocimiento diferente del órgano, por fuera de la enfermedad".

Para la licenciada, es fundamental la asistencia psicológica de los individuos que deciden tanto vender como donar un órgano. "Siempre es una mutilación, y lo que puede acontecer después no lo sabemos", sostuvo.

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