La familia del joven capturado en San Justo no tuvo más contacto con los delincuentes que se lo llevaron. Ya van ocho días de pesadilla. Exigieron tres millones de dólares para su liberación
La incertidumbre de la familia continúa y se intensifica mientras pasan los días sin tener noticias sobre Ariel. Si bien los Perreta no realizaron la denuncia policial, la Justicia está actuando de oficio en el caso y ya tiene a nueve detenidos.
El jueves pasado los captores le permitieron a la víctima hablar por radio con su padre y luego le ordenaron que "vaya juntando la plata". Esa fue la primera y última vez, y desde allí ninguna de las novedades es de primera mano. Por eso, si se produce un nuevo llamado, se exigirá a los delincuentes que aporten una nueva prueba de vida.
Una de las líneas de investigación apunta a una familia que era allegada a los Perreta, pero que últimamente estaba alejada de ellos. La madre y sus dos hijos ya están demorados. El más comprometido es el hijo de 21 años, que había retomado últimamente su amistad con Ariel y podría haber aportado datos para la inteligencia del secuestro.
Por otra parte, hay otros dos detenidos con antecedentes penales y que habrían participado en otros secuestros extorsivos. Uno de ellos es el manager bailantero del grupo de cumbia villera La Repandilla. Ante las cámaras gritó a viva voz que "era un perejil", pero seguirá detenido.
Mientras tanto, los investigadores creen que quienes tienen capturado a Ariel integran una banda profesional y poseen la logística y la infraestructura necesaria para tenerlo varios días en cautiverio.
San Justo, localidad donde los Perreta tienen una fábrica de filtros, está conmovida por el caso. "Es un disparate el dinero que le piden. Ellos dan trabajo a mucha gente del barrio", dijo al diario Crítica de la Argentina un kiosquero de la zona.