Los sospechosos por el crimen de Diego Migueles fueron apresados en el asentamiento bonaerense denominado "Fuerte Apache". Amigos de la víctima dijeron en Radio 10 que lo mataron porque "conocía a sus asesinos"
Dos jóvenes fueron detenidos en el marco de la investigación por el crimen de Diego Migueles, quien fue secuestrado el domingo pasado y asesinado ayer frente al Colegio Militar, en El Palomar.
Las detenciones fueron concretadas esta madrugada por la Dirección de Investigaciones de la Policía Bonaerense tras un allanamiento realizado en Fuerte Apache, en Ciudadela, y los jóvenes apresados serán llevados esta mañana ante el fiscal federal de San Martín Jorge Sica.
El dolor de los amigos
"Como padre no comprendo por qué lo mataron. Es algo inexplicable esto que pasa con los argentinos", expresó quien preparaba los pedidos y se los entregaba a Diego Migueles en la parrilla de Santos Lugares.
Pese a su dolor e impotencia por el salvaje crimen, el hombre sostiene que "si se pagó el rescate y lo mataron es porque Diego conocía a sus homicidas", aunque no arriesgó si pudo tratarse de un ajuste de cuentas.
Sobre el joven de 20 años asesinado de tres balazos, contó que "era un muchacho lleno de vida y con expectativas de seguir estudiando y creciendo".
Se trata del empleado de una parrilla que había sido capturado en Santos Lugares. Su cuerpo fue encontrado en Marconi y Matienzo, frente al Colegio Militar, en El Palomar, pese a que habían pagado $5.000 de rescate
El cadáver fue hallado a las 9:30 en la calle Marconi entre Roseta y Matienzo de esa localidad del partido de Morón, a 50 metros del Colegio Militar y distante unas cuarenta cuadras del lugar del que desapareció. Estaba debajo de un árbol, con un orificio de bala detrás de la oreja, y vestía una remera verde y un bermudas azules.
Un vecino llamó al 911 para alertar de un posible asalto, ya que encontró el vehículo abandonado. Cuando la policía averiguó quién era el dueño de la camioneta, fue hasta la parrilla "Víctor", situada en avenida La Plata 3.684 de Santos Lugares, y allí se enteró que el dueño del comercio había salido a pagar un rescate por su cuñado.
El secuestro había ocurrido hace un par de días, cuando el empleado de la parrilla (y cuñado del dueño del establecimiento) hacía el reparto de comida en una camioneta Chevrolet Meriva con vidrios polarizados.
Con el aparato Nextel de la víctima, los secuestradores se comunicaron con el dueño de la parrilla y solicitaron un rescate de 30.000 pesos.
Voceros policiales y judiciales indicaron que anteanoche se realizó un pago de 5.000 pesos pero, pese a ello, hasta ayer a la mañana la víctima no había aparecido.
Es gente que toda su vida laburó. Yo no entiendo, acá es un barrio bastante tranquilo, indicó un amigo de la víctima en declaraciones periodísticas.
Jamás eligiría a un repartidor de una parilla para robarle, es ilógico, añadió.
El caso era investigado por el fiscal federal de San Martín, Jorge Sica, y los detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Martín.