A casi un año del brutal asesinato de San Miguel en el que la víctima fue masacrada frente a su hijo, su familia dijo a Radio 10 que los jueces son "demasiado lentos" y que el accionar de Arlslanian fue "un circo"
"En todo este tiempo sólo ha habido idas y vueltas sin ningún fruto. Aun teniendo todos los datos de donde está el otro asesino de mi hermano, por culpa de un fiscal cobarde que no se animó a meterlo preso, hoy está libre", manifestó indignado a Radio 10 Alejandro Fernández Gil sobre la brutal muerte de su hermano.
"Nos tocan jueces que son muy lentos. Sabemos quienes son los dos. Uno está preso y el otro está libre. Sobre él, sabemos donde vive, donde está su familia y sólo logramos un allanamiento en un año. Se fue únicamente a una de las viviendas entre las que se mueve y por eso no se lo detuvo", agregó.
Alejandro Fernández Gil también apuntó al fiscal de la causa. Dijo que "no tiene la valentía de dejar preso al otro repsonsable".
Pero la parte más dura se la llevó León Arslanián, ex ministro de seguridad cuando ocurrió el crimen. "Eso era un circo. Por lo menos, ahora veo la intención de que quieren arreglar el tema. Lo que no entiendo es como no sacan la ley de emergencia de seguridad. Estamos en verdaderos problemas", agregó.
El crimen
Ocurrió el 24 de marzo de 2007 y sorprendieron a la familia mientras dormía. Después de violentar la reja de una ventana de la vivienda de dos plantas de la calle Junín 514 uno de los maleantes ingresó a la casa y el otro ofició de "campana" en la puerta.
El homicida revisó la planta baja en busca de objetos de valor, pero al escuchar ruidos, el dueño de la propiedad, Enrique Fernández Gill, de 45 años, salió de su habitación y corrió a la de su hijo, en la planta superior.
Juan, hijo de la víctima, relató que su padre le dijo: "No bajés que hay un tipo" e inmediatamente el asesino subió a la habitación, lo hizo descender por la escalera y le disparó un tiro en la cabeza.
"Después me agarró de los pelos y me empezó a decir 'buscá la plata, buscá la plata'. Me iba pegando con el arma y me gritaba: 'te voy a matar'. El adolescente también fue herido en la cabeza. El delicuente escapó con 100 pesos un teléfono celular y un reloj. Luego, cuando llegó un primo a la vivienda, los dos asaltantes escaparon corriendo y los tres jóvenes corrieron a la casa de un vecino a pedir ayuda, pero Fernández Gill ya estaba muerto. La víctima trabajaba en la municipalidad de San Miguel.