La jubilada Eva Paole confirmó con un estudio de ADN que era hija de un fallecido hacendado. La Justicia le exige 200.000 pesos para inhibir sus bienes, los cuales están siendo vendidos por sobrinos

"Esa actitud dilatoria de la Justicia permitirá que se sigan vendiendo los bienes. En 2006 ya se vendieron 30.000 hectáreas que le corresponderían a Eva", destacó una fuente cercana al acaso.
Eva Paole lucha por recuperar lo que es suyo. Diez años atrás se enteró de que era la hija de un poderoso hacendado y lo demostró, hace diez días, con un estudio de ADN. Ahora exige lo que es suyo: la herencia.
Rufino Otero mantuvo un romance con la madre de la jubilada, quien era su empleada en aquel entonces. De esa relación nación Eva, quien jamás fue reconocida. El productor rural murió a los 80 años y dejó 40 millones de dólares en La Pampa.
Los sobrinos del hacendado son quienes se están ocupando de sus bienes. Pero ahora Eva reclama lo suyo, informó el diario La Nación. Para esto, la jueza Gabriela Pibotto le exigió que consiguiera una caución real o garantía de 200.000 pesos
Paole cobra una jubilación de 680 pesos, por lo que se le hace imposible juntar la cifra requerida. Recurrirá a la Cámara de Apelaciones. Sus abogados habían elevado la semana pasada dos medidas cautelares para proteger los bienes.