20-01-08 | General

No pueden, pero lo hacen: sale menos pagando "cash"

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Continúa una práctica en comercios que no está permitida: tener un precio diferente para los productos según se pague. Es así que se cobra distinto para compras en efectivo, con débito o tarjeta en un pago. Cómo actuar

No pueden, pero lo hacen: sale menos pagando "cash"

Pese a que por ley los productos que se compran en un pago con tarjeta de crédito –en más de uno ya pueden aplicarse intereses-, con débito o en efectivo deben costar lo mismo, es una práctica común que los comercios cobren precios distintos.

Así, dependiendo de la forma de pago será el valor de lo que se quiera adquirir. Es en las mismas etiquetas donde muchas veces aparecen dos valores, uno en "cash" y otro, para cuando no se tiene el billete en la mano.

"Esto es sumamente curioso y no todos saben que no puede ser así. En realidad, la Ley de Tarjetas de Crédito, la 25.065 en el artículo 37 inc. C, específicamente, indica que se prohíbe efectuar diferencias de precios entre operaciones al contado y con tarjeta (en un pago)", explicó a Infobae.com, lsabel Novosad, directora ejecutiva de la entidad Prevención, Asesoramiento y Defensa del Consumidor (Padec).

"Hay una práctica común que se da en grandes líneas de supermercados, cadenas de electrodomésticos y otros que ofrecen descuento a los usuarios de ciertas entidades bancarias. Esta es una manera de hacer publicidad. Paralelamente a esto, existen pequeños comerciantes que quedan excluidos de estas prácticas y que son un segmento importante del comercio, a los que se les cobran comisiones mucho mayores que se trasladan a los clientes, pese a que es un acto contrario a la ley", explicó.

Qué hacer
El llamado "precio de lista" junto al "precio en efectivo" se ve permanentemente en las etiquetas de los productos. A veces, con diferencias superiores a 10% entre uno y otro, constituyendo un acto discriminatorio para con los clientes.

"Lo recomendable es no comprar. Habría que decirle al comerciante que está prohibido hacer estas diferencias y en su caso, si es en el ámbito de la Capital Federal, pedir el libro de quejas", dijo Novosad.

"En el territorio porteño existe una Ley referida a la obligatoriedad de llevar el libro de quejas pero no es utilizado por los usuarios. Escribir en ese libro o requerirlo por esta situación puede modificar la conducta del comerciante".

Antes de la crisis financiera de 2001, era corriente que se cobrase un recargo si no se abonaba con billetes. "Pero pese a las mejores condiciones económicas, la competencia entre comerciantes en lugar de agudizarse parece reducirse", puntualizó.
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