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Domingo 8 de Noviembre
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Grasas trans, ¿mala prensa o peligro real?

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Surgieron como una alternativa "sana" a la manteca, pero hoy son denostadas. Las etiquetas de algunos productos "proclaman" que no las contienen y otras, "camuflan" su presencia. Sepa cómo detectarlas

Mariela Bernardi (Infobae.com)  

Aunque  están presentes en pequeñas cantidades en algunos alimentos no elaborados, las grasas trans suelen ser el resultado de una transformación industrial, en el que se le agrega hidrógeno a una molécula base.

Se obtienen cuando aceites grasos insaturados se someten a un proceso físico-químico, con el objetivo de conferirles un estado semisólido. Así, se llega a un ingrediente que dota de estabilidad y consistencia a muchos productos de consumo masivo.

Las empresas de alimentos las utilizan para abaratar costos y mejorar el sabor de los productos obtenidos. También, permiten que se conserven mejor y puedan permanecer más tiempo en las góndolas. Sin embargo, todas estas ventajas van en detrimento de la salud de quienes las consumen.

"Surgieron en la década del '70 como una alternativa supuestamente 'sana' frente a la manteca (grasa saturada), pero estudios posteriores pusieron de manifiesto que son aún más nocivas que sus antecesoras. Así nació la margarina", explica la nutricionista Leticia Radavero, consultada por Infobae.com.

"Las grasas tradicionales contribuyen a aumentar el colesterol 'malo' (LDL), mientras que las trans, no sólo suben los valores del mismo, sino que también disminuyen el colesterol 'bueno' (HDL)", agregó la especialista.

El HDL es el responsable de proteger uno de los órganos más importantes del cuerpo, el corazón. Por ende, el peligro de consumir productos que contengan esta sustancia es el aumento significativo del riesgo cardiovascular, que implica infartos y favorece la posibilidad de padecer aterosclerosis (estrechamiento de las arterias, que dificultan el paso de la sangre), entre otros trastornos.

Alerta, etiquetas
"Camufladas" bajo el nombre de "aceite vegetal hidrogenado", las grasas trans están presentes en muchos alimentos como algunas margarinas, masas para tartas y empanadas, galletitas, helados, papas fritas y muchísimas golosinas, advierte Leticia Radavero.

Además, la nutricionista subraya que es muy importante no confundir la leyenda "libre de grasas trans", con la presencia de grasas en general. "La gente cree que eso le da vía libre, pero está lejos de ser así".

El aporte de grasas es imprescindible en toda dieta para obtener la energía que necesita el organismo, pero algunos tipos son menos saludables que otros. "En total, no hay que consumir más de un 8 por ciento de materia grasa trans y saturada, aunque sí un 30 por ciento del valor calórico total debe ser aportado por grasas”, explica la experta.

También, señala que una de las principales herramientas del consumidor es leer las etiquetas de los productos, en los que figuran los ingredientes con los que fueron elaborados. "Alimentos supuestamente 'inocentes' como las barritas de cereal", contienen (en muchos casos) aceite vegetal hidrogenado, ejemplifica la nutricionista.

"Como contrapartida, se están lanzando al mercado varios productos libres de grasas trans, avalados por importantes marcas. Incluso, ya existen margarinas sin su presencia. La clave, como siempre, es estar atento.

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