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Lunes 9 de Noviembre
01-01-08 | General Imprimir Galería
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Cómo sobrevivir a las fiestas y no morir en el intento

El trauma del regalo

  • Pese a que en estas fiestas el boom consumista estuvo en boca de todos, un mayor poder adquisitivo no es sinónimo de felicidad. Es más, en muchos lugares más que una actividad confortable, el comprar fue realmente una pesadilla. Y que peor cuando ese esfuerzo está destinado a ese "alguien" con quien uno no tiene mucha afinidad.
  • La regla de oro para esta época de regalos se basa en tres puntos fundamentales:
  • *No comprar algo práctico;
  • *No gastar más de lo permitido (por el presupuesto propio)
  • *Comprar algo pensando en el que lo recibe.
  • "Nunca se debe comprar algo que sea de uso práctico, como por ejemplo un porta cepillos de dientes; o que sea muy costoso cuando uno no puede afrontarlo, por más que se quiere dar la mejor imagen", explica la licenciada Beatriz Goldberg a Infobae.com.
  • "Siempre hay que pensar en lo que le gusta al otro, si le gusta la música, es bueno regalar un CD, pero lo vital es tener en cuenta los gustos del que recibe. Nadie le ‘soluciona’ la vida a nadie regalando ese elemento práctico que necesita, por ejemplo, un abrelatas".

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El trabajo que no se logró, los kilos de más, una noche en la casa de la suegra intimidante... Todos son factores que llevan a que muchos vivan las "fiestas" como verdaderos calvarios depresivos. Algunas recomendaciones

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La Navidad y el fin de año son fechas que llevan a muchos a preguntarse qué se hizo con el 2007 y porqué no se lograron aquellos objetivos planteados a principios de año, entre otros cuestionamientos. Una semana que debería ser de felicidad se termina transformando en reiteradas jornadas "negras".

Muchos se preguntan para qué decir "felicidades", si en realidad el presente, y tal vez el futuro, dejan mucho que desear. Todos estos planteos están enmarcados en los preparativos de grandes comidas que sólo dejan acidez e indigestión, vestidos o pantalones que demuestran que el año pasado se estuvo más flaco, y que hay que volver a ver a ese pariente indeseado que sólo trae más pesadez al húmedo y caluroso clima navideño.

¿Cambiar de religión o mudarse a Alaska? A veces las soluciones para pasar las fiestas no están dentro de estas posibilidades por lo que es mejor hacer frente al tsunami de comida y parientes indeseables y pasar como se pueda las fiestas. Pero la licenciada Beatriz Goldberg contó a Infobae.com que existe una posibilidad de sobrevivir y, es más, salir fortalecido de estas situaciones.

¿Felices…qué?
"Todos en estos días comenzamos con los balances de fin de año, por ser las fechas indicadas que, aunque algunos le presten más atención que otros, necesitan de esta ceremonia para dar inicio a otro ciclo –aseguró Goldberg- pero hay gente que lo enfrenta mejor que otros".

Según la licenciada, los balances deben enfocarse en lo que "se ganó o mejoró que en lo que se perdió". "Mucha gente piensa que se centra en la pérdida que la ganancia", agregó.

"Son firmas espirituales que se tienen que cumplir, que tienen que ver con el sentido de dar. En esta fecha, la gente que está sola o deprimida tiende a centrarse en si misma pero cuando uno evoca una misión, sin tener que ser un héroe, sino ayudar a los demás, ya sea un desconocido o un familiar, la mente se entretiene y se logra un cierto optimismo", explicó.

Pero el trabajo para sobrevivir a las fiestas no es sólo mental, sino que hay que llevarlo a cabo. La profesional sostiene que este tipo de cuestionamientos, acerca de lo que uno es o lo que hizo para llegar a donde está, son buenos, pero "nada se soluciona en estas fechas".

"Si uno está con 40 kilos de más, empezar una dieta en navidad o no comer por tener culpa cuando todos están disfrutando no es la mejor actitud. Es bueno saber que se tiene un problema para lograr un objetivo, pero en la noche de festividad, hay que festejar", explicó.

También es bueno que aquellos que tienen a alguien cercano con la típica tristeza de las fiestas estén junto a los nostálgicos pero sin ayudar a la depresión que puedan padecer en el período. "No se le tiene que decir ‘borrón y cuenta nueva’, pero tampoco llevarlo a que llore durante toda esta temporada –afirma la licenciada- se lo tiene que hacer ver lo bueno que saco de su balance personal, las cosas que necesita cambiar y proponerle un plan de acción para lograrlo".

Y un punto a tener en cuenta: nada de dejar algo al azar en estar épocas. La organización es la mejor aliada para combatir la tristeza de las fiestas, ya que teniendo el tiempo ocupado en actividades concretas, la mente no se inquieta en un profundo "ciclo de latigazos". "Si uno no tiene nada que hacer, que ayude al otro, eso es lo más útil que se puede hacer para salir de los momentos de bajón", agregó Goldberg.

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