El lateral formoseño tiene casi asegurado un lugar en el Superclásico, justo cuando se intensifican los rumores de que su ciclo en Boca está terminado. Habrá más cambios

"El Pato y yo no estamos pero el equipo sigue sin mejorar". La frase es propiedad de Hugo Ibarra, apenas días atrás, antes de que Boca fuera goleado por Tigre pero ya en plena decadencia.
Sin recelos, o bien sin mayores alternativas, el técnico Abel Alves le confiaría un lugar en la defensa para el Superclásico, acaso para ganar experiencia en una zona donde no puede haber fallas pensando en el partido más importante en lo que va del año, y el único capaz de calmar los ánimos en la Ribera.
El formoseño, cerca de cumplir los 36 años, había salido del equipo para el partido frente a Atlético Tucumán (cuarta fecha), en La Bombonera, junto a Roberto Abbondanzieri. El arquero aquella vez no dudó y aceptó la primera oferta que llegó: hoy pasa sus días tranquilo en el Inter de Porto Alegre.
Desde entonces, Boca empató cuatro partidos y perdió los dos restantes. Aquel golpe de efecto que buscaba Alves fue una trompada a su propia autoridad. El equipo no sólo empeoró en los resultados sino que mostró poco juego y menos actitud.
En el entorno del entrenador aseguran que está golpeado pero con fuerzas para seguir. El margen es escaso y el domingo, frente a River, tiene la última oportunidad de cosechar algún crédito. Todavía no tiene el equipo pero se esperan cambios, más allá del regreso de Ibarra.
Luiz Alberto podría dejarle su lugar al colombiano Breyner Bonilla en la zaga central, para acompañar a Claudio Morel Rodríguez. En el lateral izquierdo se mantendría Fabián Monzón. En el mediocampo, Gary Medel y Jesús Méndez formarían un doble cinco, soltando a Cristian Chávez por izquierda.
¿Del otro lado? Nicolás Gaitán, de bajo rendimiento, podría salir del once titular. En ese caso Pablo Mouche tendría una nueva oportunidad de acompañar a Martín Palermo, intocable al igual que Juan Román Riquelme.