El delantero de River presentó ante el cuerpo técnico avales sobre su nuevo tratamiento, que no difiere mucho del que ya probó en otras ocasiones, siempre con resultados negativos. ¿Juega el sábado?

Cuatro días después de llamar a la puerta de Leonardo Astrada y pedirle que no lo tuviera en cuenta para el partido frente a Lanús, Ariel Ortega repitió la secuencia pero esta vez para presentar avales sobre su tratamiento con el que intentará curarse de su adicción al alcohol.
"El Burrito", a quien no habían dejado entrenar en el lunes, volvió a moverse al ritmo de sus compañeros.
Si bien desde el club "millonario" se intentó no difundir detalles de la terapia, se sabe que será ambulatoria, por lo que el jujeño podrá compartir entrenamiento con sus compañeros y jugar normalmente los fines de semana (siempre que el DT lo disponga), una fórmula que fracasó en reiteradas ocasiones.
Justamente, lo que recomiendan los especialistas ante las reiteradas recaídas de Ortega es una internación, posibilidad que habría descartado de plano el propio futbolista, para quien la única condición de tratarse, a sus 35 años, es seguir en actividad.
En River apuestan a que esta vez el final será diferente, dado que el tratamiento será supervisado por el médico de la institución, Luis Seveso, para de esta manera evitar negligencias o falta de rigor como sucedió cuando Ortega se desempeñaba en Independiente Rivadavia de Mendoza.
El entorno del delantero tiene motivos para sospechar que, de repente, la solución sea efectiva y definitiva. Él actuó rápido y volvió a salirse con la suya: el fin de semana podría estar entre los concentrados para el partido frente a Newell's, como si nada hubiera pasado.