El sureño estado norteamericano se transformó en los últimos años del idílico paraíso terrenal de miles de inmigrantes latinoamericanos, pero ahora sufre la retracción en el sector inmobiliario y de la construcción

Golpeada la nación por una crisis económica y financiera que lanza sus tentáculos allende fronteras, la situación es particularmente grave en Florida, básicamente debido a los bienes raíces y la construcción, dos de los sectores que ayudaron a la recuperación del estado en recesiones previas, de acuerdo con especialistas.
"Esta recesión no va a ser simplemente mala para nosotros, sino peor que en el resto de la nación", afirmó David Denslow, economista de la Universidad de Florida", quien coincide con otros colegas estatales en que la recesión persistirá durante el próximo año y sólo habrá una recuperación gradual a partir de 2010.
Pero a pesar de todos los indicadores negativos, el gobernador Charlie Crist posee un marcado optimismo que contrasta con los pronósticos de los expertos: "Florida posiblemente salga de eso (la crisis) primero. El sol siempre sale primero en Florida", dijo en declaraciones publicadas por el diario El Nuevo Herald.
Las cifras, sin embargo, resultan reveladoras para augurios menos entusiastas. En 2005 Florida era el estado de la nación con mayor crecimiento de empleos. Ahora ocupa ese mismo lugar, pero en la pérdida de trabajos.
Durante cinco años Florida registró aumentos superiores al diez por ciento en la construcción de casas e incrementos de los precios de la vivienda, pero hoy, con 444.000 morosos en los pagos, es el segundo estado de la nación en ejecuciones hipotecarias, de acuerdo con RealtyTrac, una firma investigadora de bienes raíces.
En el Producto Interno Bruto (PIB), indicador de mayor referencia para conocer si una economía es productiva, Florida marchaba en la cima de todo el país en 2005 y tres años más tarde cayó al lugar 47.
"Tenemos problemas", aseguró Alex Sink, jefa de finanzas del estado. "Estamos emitiendo cheques a montones, pero no tenemos ingresos", dijo al revelar que el estado recibió 500 millones en ingresos por concepto de impuestos e hizo pagos por 1.300 millones, una característica de un evidente desastre financiero.
La construcción, uno de los sectores con mayor cifra de inmigrantes, fue el primero en afectarse con la recesión y al inicio del año fiscal, en octubre, las cifras resultaban alarmantes, pues 156.200 floridanos perdieron sus empleos.
El sólido mercado inmobiliario de Florida también se deshizo como la espuma y actualmente el inventario de casas sin vender refleja que 300.000 viviendas esperan nuevos compradores, un récord para el territorio, que además es seis veces superior al promedio nacional de 50.000.
Igualmente asfixiante resulta la crisis de créditos, al extenderse "de las hipotecas morosas a los préstamos para automóviles o facilidades para tarjetas de créditos", de acuerdo con Amy Baker, jefa de economistas del estado y directora de la Oficina de Investigaciones Económicas y Demográficas de la Legislatura estatal.
"Quizás tengamos que vivir así por los próximos 18 meses o dos años, pero al final habrá una recuperación y todas las cosas que antes hicieron atractiva a Florida volverán a hacerse sentir", puntualizó Baker tratando de dar mayor confianza a los ciudadanos.
Baker, no obstante, lanzó más preocupación al sombrío panorama al afirmar que alrededor de 410.000 propietarios serán vulnerables a perder sus viviendas, como consecuencia de un empeoramiento de la economía en los próximos meses.
La crisis afecta con fuerza demoledora al presupuesto estatal, lo que se refleja en casi todos los sectores de la vida diaria: escuelas, hospitales, fondos de pensión, policía, bomberos y un largo etcétera, que en muchos casos también desemboca en despidos de empleados estatales y el incremento de la tasa de desempleo.
Aunque los economistas difieren en el período que demorará para que Florida llegue a la estabilidad nuevamente, todos coinciden en que los indicadores son demostrativos de que hace algún tiempo el estado perdió su otrora brillante economía.
Fuente: DPA