El secretario del Tesoro de los EEUU alentó a la aprobación de fondos para ayudar a las terminales, pero reiteró que un plan de rescate de u$s700 mil millones es sólo para las instituciones financieras

En una entrevista con Bloomberg Televisión, Paulson sostuvo que había "otros caminos" para ayudar a las fabricantes de autos más allá del Programa de Alivio de Activos en Problemas, o TARP por su sigla en inglés.
"El objetivo del TARP era lidiar con las instituciones financieras y asuntos sistémicos importantes y que los préstamos siguieran fluyendo", agregó.
"El Congreso, creo, debe resolver el asunto de la industria automotriz. Aliento al Congreso para que (...) encuentre el dinero para lidiar con este asunto. Y nuevamente, no creo que la bancarrota (de las automotrices estadounidenses) sea algo bueno", afirmó.
Paulson reiteró su postura de que una opción para el Congreso sería revisar una ley que autoriza el uso de u$s25.000 millones para ayudar a que las automotrices modernicen sus plantas para fabricar vehículos con un uso de energía más eficiente, lo que dispondría del dinero con mayor rapidez para aumentar su liquidez.
Pero advirtió que cualquier ayuda federal debe ir acompañada de un plan para poner a General Motors, Ford Motor y Chrysler en un camino de rentabilidad a largo plazo.
Fuente: Reuters